No le ocurre a todo el mundo, pero hay personas que tienen hambre a todas horas.

En realidad no suele ser hambre física, sino más bien una sensación vinculada al hambre emocional, ya que, es imposible sentir hambre física si el estómago está lleno y si han pasado menos de dos horas desde que hemos comido.

No obstante, ya sea por motivos psicológicos o reales –normalmente vinculados a errores que cometemos al configurar nuestras comidas diarias–, existen ciertas razones que explican por qué tenemos hambre a todas horas.

Hemos hablado con varios nutricionistas para hablar de las más frecuentes y explicar las más inesperadas.

Come sol@ y/o delante del ordenador

Sí, comer en compañía y masticando adecuadamente, tal y como nos explica Díaz Lorente, ayuda a controlar la sensación de hambre durante más tiempo.

¿Sus recomendaciones para comer de forma consciente? Invertir al menos 20 minutos en la comida, sentándonos a comer y sin levantarnos de la mesa.

No bebes suficiente agua

Tal y como nos explica Mireia Tomás, nutricionista, el hambre está directamente relacionada con la sed.

Si no nos hidratamos, nuestro cuerpo buscará hidratarse a través de los alimentos y hará que comamos más sin darnos cuenta. Es por ello que beber antes de las comidas puede ayudarnos a gestionar esta sensación”, apunta la experta.

Beber demasiados refrescos

Gema Díaz Lorente, nutricionista, farmacéutica y jefa del departamento técnico del laboratorio de nutricosmética avanzada Luxmetique, afirma que los refrescos y las bebidas energéticas y alcohólicas, además de ser poco saludables, pueden disparar la sensación de hambre y llevarnos a comer más.

Por tanto, lo recomendable cuando se tiene sed es beber agua (y nada más).

Comer demasiados alimentos procesados o con azúcar

Los alimentos ultraprocesados alteran el umbral del sabor y activan los centros de recompensa del cerebro aumentando la ansiedad y necesidad de comer más”.

Por tanto, incluir alimentos como frutas y verduras que aporten agua y alimentos saciantes como huevo, pescado azul, carne o cereales integrales, ayudará a minimizar la ansiedad por comer.

No dormir lo suficiente

Es otra de las razones en la que coinciden todos los expertos con los que hemos hablado.

“La privación de horas de sueño causa cambios en el cerebro que estimulan el deseo por comer alimentos ricos en calorías, sin un aumento real de hambre por parte del organismo”.

Si dormimos mal seremos más propensos a sufrir desajustes en las hormonas que afectan al hambre y que nos hacen elegir unos alimentos u otros.

Cuando no se descansa adecuadamente, aumenta la hormona del estrés (el cortisol) y los niveles de insulina (que provocan apetito) y bajan los niveles de leptina, la hormona que controla la ansiedad.

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