CUANDO EL LUGAR ES EL LUJO

El desierto es un medio perfecto para la introspección, el descanso y la renovación. Su árida inmensidad de tonos ocres y cielos infinitos invita a la reflexión y el relajo, a reponer fuerzas mentales y físicas.

Aman Resorts ha comprendido perfectamente las peculiaridades de este bioma, y con acierto ha decidido construir su nuevo hotel de lujo en uno de los desiertos más espectaculares del planeta. Bautizado como Amangiri (que significa montaña pacifica) está ubicado en la meseta del Colorado, en Canyon Point, en la parte sur de Utah.

La propiedad de 243 hectáreas está rodeada por un impresionante espectáculo geológico con formaciones rocosas de caprichosa anatomía; dunas ondulantes y vegetación dispersa crean una paleta de colores que viaja del terracota al ocre, y del naranja al rosado, recortándose contra un cielo intensamente azul para crear un cuadro de belleza serena y expansiva.

Como es característico de los hoteles de Aman, el Amangiri está construido en completa armonía con su entorno. Dominado por los volúmenes geométricos y las líneas rectas, la estética del Amangiri contrasta formalmente con el paisaje ondulante y sinuoso que lo rodea, pero esta disparidad desaparece gracias a su mimetismo cromático.

Los muros de hormigón están sutilmente tintados en tonos rosas, ocres o amarillo pálido, dando continuidad a los colores naturales que rodean la construcción, permitiendo su integración sin costuras en el paisaje. Esta consonancia se mantiene en el interior; en vez de buscar el esplendor por saturación, contrastando la aridez exterior con la opulencia puertas adentro, el Amangiri hace todo lo contrario, ofrece un lujo muy contemporáneo basado en la paz acogedora del minimalismo bien ejecutado. Cemento, piedra, madera, y detalles de hierro negro, son los elementos que predominan en la construcción, y los espacios, tanto privados como comunes, optan por maximizar las vistas mediante grandes ventanales, convirtiendo la majestuosidad del desierto en el mayor elemento decorativo.

Esto no quiere decir que las habitaciones sean frugales o parcas, al contrario, cuentan con todas las comodidades que se pueden esperar de un alojamiento de lujo, pero la disposición de muebles, telas y otros elementos decorativos, y sus tonos y líneas, se han dispuesto de tal manera que se funden con su entorno arquitectónico, cediendo todo el protagonismo visual al paisaje, y transmitiendo una sensación de calma y comodidad que invita al descanso y al disfrute.

El hotel cuenta con 34 habitaciones, entre las que sin duda destacan la Girijaala Suite (347 m2), con piscina privada de 14x4m, terraza al aire libre, y vistas a la montaña, y la Amangiri Suite (348 m2), piscina privada de 18x4m, sun deck con cuatro tumbonas y área de cena, y otra terraza con cama de día. Si se conforma con una piscina privada más pequeña, también están las suites Desert Pool o Mesa Suite, que cuentan con piscinas de 5x4m, y se diferencian en que la primera es de 150 m2, y tiene vistas a las dunas y desierto, y la segunda tiene 146 m2 y vistas a la meseta… y de los espectaculares atardeceres; además ambas cuentan con amplias terrazas.

Si finalmente elige una habitación sin piscina privada, no se preocupe, la piscina común del hotel, que está climatizada y tiene una forma que se adapta a la curva impuesta por un promontorio rocoso alrededor del cual se enrosca, está muy bien. Y finalmente para los que una suite no es suficiente, también existe la posibilidad de alquilar Home, una casa situada a poca distancia del resto de las instalaciones, que cuenta con cuatro dormitorios, y una gran piscina propia.

El centro del hotel es el gran espacio que sirve de recepción, comedor, y salón. Desde ahí se puede disfrutar de la cocina del Amangiri, que está inspirada en las tradiciones locales y ofrece una carta basada en productos del entorno, muchos de ellos preparados en su horno de leña.

Por supuesto, como en todos los resorts Aman, el spa es superlativo. Con una extensión de 2322 m2 se caracteriza por sus tratamientos inspirados en la cultura Navajo. Pero si se aburre de tanto relajo, puede contratar una de las múltiples actividades que ofrece el hotel: viajes panorámicos en globo o helicóptero, excursiones a caballo, kayakismo en el cercano lago Powell, o un recorrido -con algo de escalada incluida- por la Vía Ferrata, que le llevará a lo alto de una meseta desde la que se puede disfrutar del paisaje con una panorámica inigualable. Son algunas de las opciones del abanico de posibilidades que ofrece el Amangiri , y que vienen a complementar un lugar que ya de por si es tan espectacular que justifica con creces la visita.

WHEN THE PLACE IS LUXURY

The desert is a perfect medium for introspection, relaxation and renovation. Its immense aridity of ochre tones and endless skies invite reflection and relaxation to replenish mental and physical strength.

Located in the Colorado Plateau, at Canyon Point in the south of Utah, the Amangiri Hotel is built in complete harmony with its surroundings. Dominated by geometric volumes and straight lines, the aesthetic of the resort formally contrasts with the wavy and winding landscape that surrounds it, but this disparity disappears thanks to its palette of colours. The concrete walls are subtly dyed in pink, ochre and pale yellow tones, giving continuity to the natural colours that surround the construction, and allow it to seamlessly integrate with the landscape.

This synchronicity is maintained inside, and instead of looking for splendour by saturation by contrasting the exterior aridity with the luxury of the hotel’s interior, the Amangiri does the complete opposite of this by offering a very contemporary luxury, which is based on the cosy tranquillity of well-executed minimalism. Concrete, stone, wood and black iron detailing are the main elements of the construction, as well as the private and communal areas chosen to maximise the views through large windows, and convert the majesty of the desert into the largest decorative element.

This doesn’t mean that the rooms are frugal or sparing; it’s quite the opposite as they have amenities which are expected within luxury accommodation, but the layout of furniture, fabrics and other decorative elements, and their tones and lines have been arranged in such a way that they blend in with their architectural surroundings, transferring all the visual limelight to the landscape, and transmitting a feeling of peace and comfort that invites you to relax and enjoy. The hotel has 34 rooms and a house named “Home”, which is located nearby the rest of the installations with four bedrooms and its own large swimming pool.

In addition to a large spa, the Amangiri offers a series of experiences among which include: panoramic trips in a hot-air balloon or helicopter; horse-riding treks; kayaking on the nearby Lake Powell, or an excursion with some climbing involved on the via ferrata that takes you to the top of the plateau from where you can enjoy the landscape with an unbeatable panoramic view. A variety of possibilities that complement a place which is already so spectacular, and fully justifies a visit.

Coordinado por SHEILA QUESADA PERSONAL TRAVEL PLANNER

Previous post

J12-XS DE CHANEL

Next post

VANGUARD MOTORCYCLES - ROADSTER