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AMEZAIKU, EL ARTE DE LO DULCE

AMEZAIKU, THE ART OF CANDY.

Por naturaleza los caramelos tienen una existencia efímera, son creados para ser devorados (y disfrutados), y su apariencia en general no es objeto de excesivo esmero. Sin embargo en Japón existe una disciplina que ha elevado la fabricación de golosinas al nivel de arte, se trata del Amezaiku, una de las artes tradicionales japonesas, que a pesar de su popularidad histórica estuvo a punto de desaparecer en tiempos recientes, pero que actualmente vive un renacer gracias al entusiasmo de una generación de jóvenes empeñados en recuperar su dulce pasado.

Sweets have a momentary existence by nature. They’re made to be devoured (and enjoyed), and their appearance in general isn’t subject to excessive care. In Japan, however, there’s a discipline that has taken the production of sweets and turned it into a form of art, and it’s known as ‘Amezaiku’ – one of the traditional Japanese arts, which was about to disappear in modern times despite its popular historic history, but is now experiencing a rebirth thanks to the enthusiasm of a generation of determined youngsters who want to recover its sweet history.

El Amezaiku (término cuya traducción aproximada es ‘artesanía de caramelos’) fue introducido en Japón durante el siglo VIII, proveniente de China, y vivió su época de mayor esplendor creativo y de popularidad durante el período Edo (entre los siglos XVII y XIX). Tradicionalmente está asociado con la calle, donde los artesanos confeccionaban los dulces en frente de un público cautivo, convirtiendo su habilidad en un espectáculo mediante el cual contaban historias y fascinaban a niños y adultos. Fruto de esta forma de trabajar, el artista Amezaiku se volvió una figura muy apreciada por la gente común, y algunos incluso se convirtieron en pequeñas celebridades gracias a su destreza y carisma interpretativo. Sin embargo la llegada de la modernidad trajo consigo normativas sanitarias más estrictas, y se prohibió la elaboración de alimentos de forma ambulante, restringiendo la labor de los artesanos a ocasiones como ferias o festivales. La base del Amezaiku es el Mizuame (‘agua caramelo’) un sirope espeso elaborado a base de azúcar obtenida del almidón de arroz glutinoso, que se solidifica a temperatura ambiente, pero se vuelve maleable al ser calentada.

Amezaiku (which roughly translates as ‘candy craft’) was introduced into Japan from China during the 8th century, and experienced its greatest period of creative glory and popularity during the Edo period (between the 17th and 19th centuries). The art form is traditionally linked to the street where artisans made the sweets in front of a captive audience, turning their skill into a show while they told stories and fascinated children and adults. As a result of this way of working, Amezaiku artists became very appreciated among common people, and some even turned into small celebrities thanks to their skill and interpretive charisma. However, the arrival of modernity brought stricter hygiene laws and the elaboration of food in a mobile way restricted the artisans’ work to occasions such as fairs or festivals. The base ingredient of Amezaiku is called ‘Mizuame’ (‘water candy’), which is a thick sugar-based syrup made from the starch of glutinous rice that hardens at room temperature, but becomes malleable again when heated.

Para elaborar cada caramelo, el artesano coge una bola de mizuame caliente, la inserta en la punta de un palo, y la pellizca, estira, corta, y moldea con sus manos y con la ayuda de una tijera tradicional japonesa, hasta darle la forma deseada. El sirope tarda entre 3 y 5 minutos en enfriarse y volverse rígido, así que el artista tiene que ser rápido y decidido en sus gestos, ya que el reloj corre en su contra. Además, el mizuame alcanza temperaturas entre 80 y 90 grados, y tiene que manipularse con la mano desnuda, por lo que los artesanos deben aprender a tolerar el dolor y manejar su materia prima sin quemarse. Tradicionalmente se utilizaba una paja para soplar aire dentro del caramelo, de forma similar a como lo hacen los sopladores de vidrio, pero esta técnica se prohibió por razones sanitarias durante los años ’70. Para dar color a sus creaciones, los artesanos mezclan colorante alimentario en el mizuame, y también utilizan minúsculos pinceles para pintar los caramelos una vez finalizados, muchos de ellos con tal meticulosidad, que pueden tardar hasta 30 minutos en un solo diseño. Con las restricciones legales impuestas sobre su práctica, la cantidad de practicantes del Amezaiku fue disminuyendo progresivamente hasta que, a principios de 2000, prácticamente no quedaban profesionales que se dedicaran a ello.

To make each sweet, the artisan takes a ball of hot mizuame, mounts it onto a stick and pinches, stretches, cuts and moulds it with their hands and the help of traditional Japanese scissors until it is given its desired shape. The syrup takes between 3 and 5 minutes to cool down and become hard again, so the artist has to be quick and certain with their movements, as the clock is ticking against them. Besides this, mizuame reaches temperatures between 80 and 90 degrees, and has to be manipulated with bare hands, so artisans must learn to withstand the pain and manage their raw material without burning themselves. Traditionally, a straw was used to blow air inside the sweet in a similar way to glass blowing, but this technique was prohibited during the ‘70s due to sanitary reasons. To give colour to their creations, the artisans mix food colouring with the mizuame and also use tiny brushes to paint the sweets once they are finished. Many of the sweets are painted with such meticulousness that they can take up to 30 minutes to paint just one design. With the legal restrictions imposed on the practice of this art form, the amount of Amezaiku artisans was progressively decreasing up to the start of the year 2000 when there were practically no professionals left in the business.

Afortunadamente, aún existían jóvenes dispuestos a aprender el arte y dedicarse a él, para evitar que se perdiera. Uno de ellos es Takahiro Yoshihara, probablemente la figura más destacada del Amezaiku actual, y el primer artesano en abrir una tienda dedicada exclusivamente a la elaboración y venta de este tipo de caramelos. Según cuenta cuando abrió su negocio en Japón quedaban apenas unas 30 personas dedicadas al Amezaiku, una de las razones por la cual además de vender caramelos, enseña cómo hacerlos ‘En el pasado, el Amezaiku se hacía en las calles, como en los caminos por los que iban los niños del colegio a casa, o en parques, o templos. Pero ahora ya no lo podemos hacer por las leyes sanitarias, por lo que desafortunadamente los artistas Amezaiku han desaparecido. Sin embargo, oía mucha gente decir “ya nunca vemos Amezaiku”, así que pensé que quería crear un lugar donde pudieras ir y ver Amezaiku a cualquier hora. Cuando lo pensé, se me ocurrió que la única forma legal de lograrlo era abriendo una tienda. Así que en vez de ir a distintos sitios y festivales, pensé que la gente notaría más una tienda’ Cuenta respecto a su decisión de convertirse en el primer artista Amezaiku con dirección fija. Yoshihara practica un estilo de estética tradicional, pero con un giro propio que dota sus diseños de un aire nostálgico pero actual. Pero dentro del Amezaiku hay gran variedad de estilos, desde el realismo más impresionante como el que practica Shinri Tezuka, hasta la colorida estética de dibujo animado de Candy Miyuki.

Un dulce universo de opciones para disfrutar con la vista y el paladar.

Luckily, there are still young people who are willing to learn the art and work in this field, so that Amezaiku doesn’t become obsolete. One of these artisans is Takahiro Yoshihara, who is probably the most prominent figure in Amezaiku nowadays, and the first one to open a shop exclusively dedicated to the production and sale of this type of sweet. According to Yoshihara, there were barely 30 people dedicated to Amezaiku left when he opened his shop, which is one of the reasons why he teaches how to make the sweets besides selling them: ‘in the past, amezaiku was done in the streets, like on roads children would take on their way home from school, or at parks or shrines. But now we can’t do any of that because of hygiene laws. So unfortunately the amezaiku artists have disappeared. However, I used to hear a lot of people say “we never see amezaiku anymore,” so I thought I wanted to create a place where you could go and see amezaiku anytime. When I thought about that, I thought the only legal way to do it would be to open a shop. So, rather than going around to different places and festivals, I thought people would notice a shop more’, he said regarding his decision to become the first Amezaiku artist with a fixed address. Yoshihara practices a traditional aesthetic style, but with his own touch that gives his designs a nostalgic yet modern look. But within Amezaiku, there are a large variety of styles ranging from the most impressive realism that Shinri Tezuka practices, to the colourful aesthetic of cartoons by Candy Miyuki.

Amezaiku offers a sweet world of options for enjoying with your eyes and your taste buds.

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