MODA Y COMPLEMENTOS

ANNA HU

A SYMPHONY OF HIGH JEWELLERY.

La carrera de Anna Hu es tan espectacular como su joyería. Con tan solo 41 años ya se ha convertido en una de las diseñadoras de joyas más importantes del planeta, y sus piezas rompen records internacionales en subastas. Bastante impresionante teniendo en cuenta que su marca propia tiene apenas 10 años.

Anna Hu’s career is as impressive as her jewellery. At just 41 years of age, she has already become one of the most important jewellery designers in the world, and her pieces break international records in auctions. This is quite impressive considering her brand was established just 10 years ago.

Nacida en Tainan (Taiwán) en el seno de una familia joyera (su padre era especialista en el comercio de gemas raras), Hu creció rodeada de piedras preciosas ‘antes de conocer a un oso de peluche, conocí los diamantes’, afirma al recordar su infancia. A pesar de esta influencia, su primera pasión fue la música, formándose desde los ocho años en la ejecución del cello; ganó numerosos premios a nivel nacional por su talento, y en 1991 se trasladó a la Walnut Hill School en Boston para seguir formándose musicalmente. En 1995 ingresa en el Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra, pero una lesión crónica debilitante truncó su prometedora carrera. ‘Fue como un rayo partiéndome el corazón’, recuerda sobre el momento en que tuvo que asumir que su sueño de convertirse en una virtuosa solista no se iba a cumplir. Sin embargo, lejos de amilanarse, Hu decidió reconducir su energía creativa a la otra constante que tenía en su vida: la joyería.

Fue como un rayo partiéndome el corazón

Born into a family of jewellers (her father was an expert in trading rare gems) in Tainan (Taiwan), Hu grew up surrounded by beautiful stones: “before I knew teddy bears, I knew diamonds”, she affirms, recalling her childhood. Despite this influence, her first passion was music and she learned to play the cello at the age of eight. She won several awards for her talent on a national level, and in 1991, she moved to Walnut Hill School in Boston to continue studying music. In 1995, she entered the New England Conservatory of Music, but a chronic, debilitating injury stunted her promising career. Hu recalled, “it was like thunder striking my heart” when the time came to accept that her dream of becoming a talented soloist wasn’t going to come true. Instead of feeling the least bit daunted, Hu decided to redirect her creative energy to the other ever-present subject in her life – jewellery.

Con este fin se enroló en el Gemological Institute of America primero, y en el Fashion Institute of Technology de Nueva York, después. En 2001 recibió un Master en Historia del Arte de la Parsons School of Design, al que siguió un Master en Administración de Artes de la Universidad de Columbia. Estos estudios los combinó primero con una pasantía en Christie’s de Nueva York, luego con un puesto en el departamento de compra de piedras en Van Cleef and Arpels, y finalmente otro trabajo en el departamento de marketing de joyería en Harry Winston. Este éxito profesional, sin embargo, no terminaba de satisfacer las ambiciones de la joven joyera, quien recordando aquella época afirma haberse sentido como ‘un pájaro enjaulado’, razón por la cual en 2007 decide que era el momento de emprender el camino en solitario, y funda su propia compañía, ‘Anna Hu Haute Joaillerie’. En 2008 abrió su primera boutique, ubicada en el Plaza Hotel, en Nueva York. A ésta la siguió, poco después, otra en el Regent Hotel en Taipei.

With this objective, she enrolled in the Gemological Institute of America first, and then in New York’s Fashion Institute of Technology. In 2001, she received a Master in Art History at Parsons School of Design, followed by a Master in Arts Administration at Columbia University. Hu combined these studies with an internship at Christie’s in New York at first, then a position in the purchasing department for gemstones at Van Cleef and Arpels and finally another job in the marketing department for jewellery at Harry Winston. However, this professional success didn’t result in satisfying the young jeweller’s ambitions, as during that period, she recalled herself feeling like a ‘caged bird’, which led her to decide that it was time to go her own way, and found her own company in 2007 named ‘Anna Hu Haute Joaillerie’. In 2008, she opened her first boutique in New York’s Plaza Hotel. This was shortly followed by the opening of another one in the Regent Hotel in Taipei.

She recalled herself feeling like a ‘caged bird’

El éxito de la recién creada firma fue casi instantáneo, y en pocos años comenzó a acumular reconocimientos: En 2012 se convirtió en la primera joyera asiática en tener una exhibición en solitario en el Musée des Arts Décoratifs del Louvre, una muestra titulada Opus 1, que fue acompañada por un libro del mismo nombre, publicado por Vendome Press y Thames & Hudson. En 2013 rompió el récord de una joyera china contemporánea al subastar su anillo Orpheus por 2,59 millones de USD, en la Christie’s Magnificent Jewels Sale en Hong Kong. Ese mismo año, su broche Côte d’Azur se vendió por 4,57 millones de USD, rompiendo el récord de precio más alto pagado por una pieza de un joyero contemporáneo, y de precio por quilate de un zafiro birmano. En 2018 ha celebrado una exposición monográfica en el Museo Estatal de Historia de Moscú, que ha comprado una pieza suya para su colección permanente, dos distinciones que es la primera joyera asiática en recibir. Además se ha incorporado al Comité Vendôme Paris, convirtiéndose también en la primera joyera asiática en conseguirlo.

The newly established company was practically an instant success, and soon began to accumulate awards in a few years: in 2012, she became the first Asian jeweller to have a solo exhibition in the Musée des Arts Décoratifs in the Louvre. The exhibition was titled ‘Opus 1’, and accompanied by the eponymous book published by Vendome Press and Thames & Hudson. In 2013, she broke the record for a Chinese contemporary jeweller when her Orpheus ring was auctioned for 2.59 million USD in Christie’s Magnificent Jewels Sale in Hong Kong. During the same year, her Côte d’Azhur brooch sold at 4.57 million USD, and broke the record for the highest price paid for a piece of contemporary jewellery, and price per carat for a Burmese sapphire. In 2018, she held a monographic exhibition in the State Historical Museum in Moscow, which bought one of her pieces for their permanent collection, and turned Hu into the first Asian artist to host an exhibition at the museum, and have one of her works placed in its permanent collection. Hu is also the first Asian jeweller to be officially admitted into the Comité Vendôme in Paris.

La joyería de Anna Hu es un reflejo de su dueña: de marcada inspiración asiática pero creada con los más sofisticados y tradicionales métodos de alta joyería occidentales (especialmente franceses), se trata de una propuesta colorida, espectacular, y de factura exquisita, protagonizada por formas delicadas, siluetas fluidas, y piedras extraordinarias. A la hora de diseñar sale a relucir el espíritu musical de Hu, quien enfrenta el ejercicio creativo como si de componer música se tratara: ‘Para mí, cada nota musical puesta en armonía, en melodía, es como poner juntos diferentes colores y formas de gemas, la forma en que Beethoven componía una sinfonía, es justamente la manera en que me gustaría componer un gran collar, o un pequeño anillo cubierto de piedras’, afirma. Y la verdad es que la armonía y belleza que transmiten sus piezas tiene mucho de musical, de sinfonías de destellos y colores. Esperamos que siga inspirada por mucho tiempo más.

Anna Hu’s jewellery is a reflection of its owner: it has a noticeable Asian inspiration, but it’s created with the most sophisticated and traditional methods of fine western jewellery (especially French), and it’s a colourful, spectacular proposal which is exquisitely made and mainly features delicate shapes, fluid silhouettes and extraordinary gemstones. Hu’s musical spirit is evident when it comes to designing her pieces because she tackles the creative exercise as if she were composing music, as Hu affirms: “for me, each musical note put into harmony, into melody, is like putting together different colours and shapes of gemstones. The way Beethoven would compose a symphony is just like the way I would compose a big necklace or a bejewelled small ring”. And the truth is that there is a strong musical influence in the harmony and beauty her pieces convey with their symphonies of sparkles and colours.

We hope her inspiration continues for a long time to come.

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