Hablar de una firma de joyería creada a mediados del siglo XIX parece que nos lleve, irremediablemente, a sobreexponer sus logros comerciales en un tiempo pasado. En realidad, sin olvidar nada, debería ser absolutamente al revés. Ansorena no sólo perdura sino que, además de las piezas importantes para las más significadas familias españolas (las llamadas “joyas de familia”, legado que pasa de generación en generación), crean nuevas colecciones de un diseño contemporáneo, fresco y actual.


To talk about a jewellery company established during the 19th century seems to inevitably take us to overexpose their commercial achievements in the past, but as a matter of fact, and without forgetting anything, this should not be the case at all. Ansorena has not only lasted in the business because they made the most important pieces for the most renowned Spanish families (the so-called “family jewels” – a legacy passed on to each successive generation), as they create new collections with a current, fresh and modern design.

No sólo hacen tiaras y collares para lucir en acontecimientos reservados a unos pocos privilegiados, también realizan piezas con las ir que ir al trabajo o a cenar con amigos, sin variar lo más mínimo la calidad de las piedras, las cadenas o los engastes.


Not only do they make tiaras and necklaces for showing off in events reserved for a few privileged people, as they also make pieces designed to be worn in the workplace or at a dinner with friends without compromising at all on the quality of the stones, chains or settings.

Don Celestino de Ansorena y Alejandre, el fundador, consiguió ser nombrado en 1858 Joyero y Diamantista de la Real Casa. Ello le reportó fama y prestigio, y con toda seguridad una gran libertad en la creación y en el diseño.


Mr Celestino Ansorena, and founder Alejandre, managed to become named “Jeweller and diamond merchant to the Royal Household” in 1858. This brought fame and prestige, as well as complete security and a great freedom when it came to their creation and design.

  

De hecho la Prensa se hizo eco, en 1860, de la extraordinaria originalidad de un brazalete (destinado a la viuda de un general) cuyo aro “estaba formado por troncos de árbol quebrados y esmaltados en azul. Entre cuatro de sus ramas se hallaba, rodeado por hojas de diamantes talla brillante, un medallón con el retrato del militar fallecido” A nosotros, en la actualidad, el brazalete nos parecerá un tanto recargado, pero en la época mereció atención y elogios.


In fact, the press affirmed this in 1860 due to the extraordinary originality of a bracelet (designed for a general’s widow) of which its hoop “was formed by bent tree trunks enamelled in blue. Among four of its branches were surrounded by leaves with brilliant cut diamonds, and a medallion with a portrait of the late general”. In this day and age, we think the bracelet is a little overelaborate, but it deserved the praise and attention during that time.

En las innumerables piezas realizadas por encargo del mundo religioso la libertad de diseño debía ser insignificante, pero en los dibujos y fotografías que quedan de las piezas “privadas” se aprecia una creatividad que se adaptaba al cambio de los tiempos. Hay collares de principios del siglo XX que podrían vestirse ahora mismo sin que a nadie llamaran la atención por “antiguos”. Cuando llega el Art Decó, la Casa tiene ya 75 años de existencia, pero en sus joyas prima la calidad, por supuesto, y la modernidad.


Among the countless pieces made for and commissioned by the religious world, the freedom of design must have been insignificant, but there is a creativity in the drawings and photographs left of the “private” pieces that adapted to the change of the times. There are necklaces they made at the start of the 20th century that could be worn right now without anyone thinking they look antique. When Art Deco arrived, the firm had been in the business for 75 years, but their jewels naturally gave priority to quality and modernity.

 

Y durante las siguientes décadas afrontaron con éxito el reto de seguir el paso de un mundo que cambiaba a gran velocidad, aceptando el desafío de mantener la tradición para satisfacer a los clientes más clásicos y, al mismo tiempo, añadir y refrescar su catálogo para no quedar obsoletos, abriéndose a las modas y tendencias.


And during the following decades, the firm successfully faced the challenge of following the way of a world that was changing at high speed, accepting the challenge of keeping the tradition to satisfy the most classic clients, while adding and refreshing their catalogue to avoid becoming obsolete, and being open to new fashions and trends.

Hubieron momentos difíciles, en los que la grieta entre generaciones fue más profunda, pero los resolvieron creando piezas que satisfacían a madres e hijas sin perder un mínimo de calidad. En estas páginas, y como muestra, podemos disfrutar de las joyas de la Colección ARS, unas maravillas versátiles con motivos geométricos como hilo conductor en oro amarillo o blanco, con diamantes, perlas o piedras preciosas.


There were difficult times during which the gap between generations was larger, but they resolved this by creating pieces that satisfied mothers and daughters without compromising on quality. As we can see and marvel on these pages, the jewels in the ARS Collection are versatile wonders with geometric motifs as the unifying thread made in yellow or white gold with diamonds, pearls or precious stones.

O de las piezas de la Colección 1945, en oro amarillo y diamantes, homenaje Art Decó del que antes hablábamos y absolutamente actual. Y de una tiara única, la que Felipe VI le regaló a la reina Letizia, con 450 diamantes y 10 perlas australianas. Durante casi doscientos años han sabido escoger las mejores piedras para adaptarlas a lo que sus clientes han deseado. Seguro que en los ‘80, la década de ABBA y “Waterloo”, la cosa fue difícil. Pero sabemos que salieron airosos


Or the pieces in the 1945 Collection in yellow gold and diamonds – an Art deco tribute that we mentioned previously, and completely contemporary, as well as a unique tiara that Felipe VI gave to Queen Letizia with its 450 diamonds and 10 Australian pearls. For over the course of nearly 200 years, the firm has known how to choose the best stones, so they could adapt them to what their clients wanted. It must have been difficult to do this during the 80s, being the decade of ABBA and “Waterloo,” but we know they did so, and with flying colours.

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