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AZZA FAHMY

La faraona de la joyería

Azza Fahmy (Sohag, Alto Egipto) utiliza la joyería para celebrar la cultura de su Egipto natal. A través de diseños cuidadosamente investigados y planificados, y materiales preciosos laboriosamente trabajados, busca perpetuar la rica herencia de la tierra del Nilo, los faraones, y las pirámides; un esfuerzo que la ha convertido en un referente de la alta joyería de su país, una pionera del oficio que le otorga el rol de Primera Dama de la joyería egipcia.

Fahmy se tituló en Diseño de interiores, y estaba planificando comenzar a estudiar para obtener el título de Artes Aplicadas cuando un hecho fortuito cambió su vida para siempre: descubrió un libro sobre la joyería clásica en la Europa medieval, y aunque escrito en alemán y de precio prohibitivo nada detuvo a Fahmy para hacerse con él, primero, y enamorarse de lo que descubrió en su interior después. Atrás quedaron los planes de ingresar nuevamente en la Facultad de Bellas Artes, y comenzó a buscar un lugar donde aprender los secretos del mundo de la joyería.

El principal problema para las ansias de formarse de Fahmy fue que Khan El Khalili, el distrito joyero de El Cairo, era un territorio dominado por hombres, prácticamente vedado para las mujeres, y además resultaba impensable que una licenciada con un buen puesto en la burocracia estatal se pusiera el mono de trabajo y se dedicara a una labor manual como la orfebrería. Ninguna de estas barreras sociales fue impedimento para que Fahmy se saliera con la suya, y la joven aspirante a joyera se pasó los dos siguientes años rodeada de hombres aprendiendo los fundamentos de la manufactura de joyería.

En 1969 creó la primera encarnación de su firma, presentando una pequeña colección de anillos que vendió en su exposición inaugural, a la que asistieron amigos, periodistas, y un nutrido grupo de intelectuales y artistas. Sin embargo su verdadero salto adelante vendría a mediados de los años 70, cuando el British Council le concedió una beca para que estudiara diseño joyero en la City of London Polytechnic School (actual London Guildhall University), una experiencia que le permitió aprender los aspectos teóricos del saber que había ganado mediante la práctica, pero que sobre todo le sirvió para poder dimensionar realmente las posibilidades de expresión que la joyería como medio le ofrecía.

Fue según sus propias palabras, el momento en que vio que tenía una oportunidad real de transformar sus sueños en realidad.

A su vuelta a Egipto a principios de los 80 abrió su taller propio, con tan solo dos trabajadores, y comenzó a sentar las bases de lo que se convertiría en la principal marca joyera del país. Haciendo uso de sus nuevos conocimientos y perspectiva ampliada, Fahmy comenzó a explorar la historia cultural, intelectual, y artística del diseño islámico; una investigación que combinó con su amor por la arquitectura para crear una de las primeras colecciones de su refundada firma: ‘Casas del Nilo’, inspirada por la arquitectura egipcia tradicional y Nubia. Después del éxito de esta propuesta, Fahmy decidió seguir indagando por la senda de la joyería cultural, optando esta vez por traducir versos de algunos de sus poemas favoritos en materiales preciosos, creando joyas con estrofas grabadas.

La colección tuvo una enorme aprobación e incluso, a día de hoy, los proverbios y versos grabados en plata con una exquisita caligrafía y luego resaltados con oro son una de las principales señas de identidad de la firma. Desde su fundación hasta ahora, Azza Fahmy ha tenido un crecimiento exponencial, convirtiéndose en un referente no solo dentro de Egipto, sino en todo Oriente Medio y en el mundo de la joyería en general. En esto ha sido fundamental el empeño de su fundadora en mantener intacta su curiosidad y rigor profesional inicial a la hora de crear nuevas colecciones.

Una muestra perfecta de esta manera de trabajar la encontramos en su Pharaonic Collection, una línea que tardó casi 10 años en ser creada, y para la cual contrató a uno de los mejores egiptólogos del mundo; todo con el fin de asegurarse de que los modelos creados tuviesen el fundamento teórico e histórico adecuado; ya que a pesar del extenso trabajo de investigación y documentación no se trata de reproducciones de piezas de época, sino de reinterpretaciones modernas de estas, o diseños inspirados en la estética e imaginario simbólico de determinadas períodos de esta etapa histórica. A día de hoy el taller de Fahmy emplea a más de 170 personas, repartidas entre artesanos, diseñadores, ingenieros, y ejecutivos de marketing.

Entre estos empleados se encuentran Fatma y Amina Ghali, hijas de la fundadora, encargadas de la expansión internacional de la marca, una tarea que va muy bien encaminada, ya que además de numerosas boutiques en Egipto, cuentan con 19 puntos de venta repartidos entre EEUU, Reino Unido, Emiratos Árabes, Jordania, y Qatar, entre otros sitios. Una muestra más de lo que un libro puede desencadenar si llega a la persona adecuada.

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