La historia de Masaveu Bodegas es la historia de una pasión por los grandes vinos de Rioja, que se explicita precisamente con Bodegas Murua cuando Don Pedro Masaveu Peterson decide, en 1974, comprar esta bodega situada en Elciego, en La Rioja Alavesa. La casualidad y la suerte hicieron que pudieran mantener incluso el nombre, la etiqueta, y seguir con una tradición que llevaba en la zona desde el siglo X, es decir, desde el principio de la Baja Edad Media.

En la actualidad se enorgullecen de tener un Enoturismo muy especial y nosotros, que lo hemos vivido, damos fe de que hay dos puntos diferenciadores con otras bodegas. El primero es el paisaje. No sólo por la población que corona el edificio de Frank Ghery, que todo lo domina, sino porque alrededor de Murua hay una enorme extensión de viñedo. No es todo, puesto que tienen en total 110 hectáreas en las que abunda el Tempranillo, pero también hay Graciano, Mazuelo, Viura, Malvasía y Garnacha Blanca. Y el segundo es el Arte. La Corporación Masaveu lleva décadas coleccionando piezas artísticas de todo tipo.

Como el edificio que compraron en los setenta se les había quedado pequeño, construyeron otro junto a una de las parcelas manteniendo la arquitectura de la zona e incluyendo en él las obras de Arte. Sorprende, por ejemplo, que las ventanas del edificio nuevo estén adornadas con rejas medievales o que, en los muchos recovecos por los que el visitante va paseando, haya obras de discípulos de Sorolla que tratan de vendimias o de trasiegos.

Y como culmen, en una sala de reuniones, o de catas, junto al jardín, un enorme cuadro de Miquel Barceló representando la encimera de una cocina con los restos de una comida coronada -seguro, aunque no se vea- por un gran vino. La primera idea de Don Pedro fue crear caldos para consumo de la familia. Pero tras su fallecimiento se decidió comercializarlo, ya que se estaba produciendo una cantidad suficiente y las cosas buenas hay que compartirlas.

Aquí llegamos a otra peculiaridad, para mantener la calidad prefieren hacer menos botellas de las que podrían, y actualmente “sólo” producen 250.000 al año a pesar de su enorme viñedo. Allí te lo explican. El enólogo Mathieu Barrault se pasa el tiempo en la viña. Observando, limpiando, comprobando. Y luego en la bodega, rotando las barricas para que las lías (las madres del vino, es decir, los precipitados que se forman durante su elaboración) se vayan posando. Para los que no comprenden el mágico mundo de estas levaduras tienen una barrica con la tapa transparente, para poder verlas en su espiritual danza. Hay distintos tipos de visitas pero todas merecen la pena. Incluso en la más sencilla hay una visita al viñedo, a la bodega, y como colofón una cata.

EL ENÓLOGO

Mathieu Barrault, procedente de Niort (Francia), se incorporó a la bodega como enólogo y director técnico con una amplia experiencia tanto en Francia, desde el Valle del Loira a Saint Emilion (Burdeos), como en España, en Toro y el Bierzo. Esas grandes regiones vinícolas han enriquecido sus conocimientos y mejorado su capacidad de entender y leer las necesidades que tiene el viñedo de Bodegas Murua. Se ha dedicado desde el primer día a extraer el carácter más puro de Murua y reforzar su identidad. VS y M de Murua 2015 son las primeras añadas elaboradas por el enólogo para Murua. Estos vinos dan sensaciones inéditas en la copa, que tras el recorte en las crianzas en barrica logran atrapar las expresiones más vivas y veraces del viñedo: la fruta y la mineralidad.

MATHIEU BARRAULT

¿Qué hay de los vinos? Notas de Cata…

MURUA RESERVA 2011

Con unos viñedos propios dividido en 8 pagos, plantados mayoritariamente con variedades tintas (Tempranillo, Garnacha, Graciano y Mazuelo), y dependiendo de matices como la composición y estructura del suelo, la orientación y la exposición solar de los racimos, Murua siempre ha buscado que cada variedad sea capaz de expresar de la mejor manera los diferentes terruños que componen la finca. COUPAGE 92% Tempranillo, 8% Graciano y Mazuelo. ELABORACIÓN Y CRIANZA, fermentación a temperatura controlada. Seguimiento puntual de la maceración. La fermentación maloláctica y el decantado se realizaron en barricas de roble francés y americano. 20 meses en barricas de roble francés y americano (barricas con un uso máximo de 3 años). La crianza en botella de nuestros Reservas cumple un período mínimo de 5 años en el botellero subterráneo de la bodega para alcanzar el grado óptimo de maduración y redondez. VISTA, color rojo cereza brillante. AROMA, nariz muy expresiva e intensa. Se adivinan aromas de ciruela, casis, cereza madura, clavo y montes bajos. BOCA, gran equilibrio en acidez en unos taninos sedosos. Una boca potente y duradera deja entrever aromas de arándanos, ciruela y romeros. Mucha finura y largo postgusto.

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2016

La añada 2016 destacó por un invierno de temperaturas suaves. La primavera fue fresca y nublada, retrasando la brotación en comparación a su desarrollo habitual. El verano, muy seco y cálido y con noches frescas, permitió a la planta descansar y tener un buen desarrollo. El buen tiempo fue favorable para el desarrollo de la vid y obtener una excelente calidad a la vez que una buena producción.


M DE MURUA 2016

VARIEDAD 100 % Tempranillo. CRIANZA en barricas de roble francés nuevas durante 18 meses. La uva procede de una exclusiva selección de los viñedos más antiguos que Bodegas Murua posee en la zona de Elciego. Producción limitada a 4.550 botellas. VISTA, un color cereza brillante con largas lágrimas. AROMA, las primeras notas son sutiles pero conquistadoras: arándanos, fresa, violeta, cereza… poco a poco consigue alcanzar una gran intensidad en la copa. Gran complejidad aromática perfectamente relacionada con el roble francés. BOCA, entrada aterciopelada, gran volumen y duradero. El vino tiene un perfecto equilibrio entre la estructura de la madera y la dulzura del “bouquet”. Regaliz, frambuesa, rosa y delicados toques minerales.

VS MURUA 2016

Los viñedos de los que procede Murua VS tienen entre 20 y 55 años de edad. Los suelos son principalmente arcillosos, y alguno arcillo-calcáreo. Las viñas con un buen porcentaje de arcilla garantizan el frescor y la fruta en los vinos. COUPAGE 90% Tempranillo, 10% Mazuelo. ELABORACIÓN Y CRIANZA,
fermentación espontánea, a temperaturas entre 24 y 27 grados. Remontados suaves, “delestage” y poca oxigenación en la fermentación alcohólica. Maceración entre 10 y15 días. Crianza de 16 meses en barrica de roble francés (30 %) y americano (70 %). VISTA, color rojo frambuesa brillante de intensidad media-alta y con lágrimas lentas. AROMA, la nariz es elegante y persistente, se perciben intensas notas de frutas rojas como frambuesa, cereza y cassis. En el conjunto de aromas predominan los característicos montes bajos de las parcelas, destacando el tomillo. La nariz es a la vez dulce y profunda. BOCA, el ataque es suave, produciéndose una explosión aromática. Se manifiestan esas frutas rojas mezcladas con aromas florales, ceras… mucha potencia aromática. El vino es muy equilibrado, fresco e intenso. El final de boca es dulce e infinito…

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2017

En las 110 hectáreas de viñedo propio las cepas de variedades autóctonas como Viura, Malvasía y Garnacha Blanca, tienen entre 40 y 80 años de edad, y son auténticas joyas situadas en las cabeceras de las viñas, cultivadas tal y como se hacía antiguamente en Elciego y el resto de La Rioja Alavesa. La añada 2017 fue complicada, debido a que las reservas hídricas continuaron siendo bajas, después de la sequía de 2015 y 2016, sin mejorar durante el invierno. Las temperaturas cálidas de marzo causaron una brotación temprana de la planta, vegetación que se vio terriblemente afectada por la helada del 27 de abril. Gracias a las lluvias de mayo, la planta recibió el agua que necesitaba para desarrollarse. Finalmente, la vendimia fue temprana, realizándose el 19 y 20 de septiembre, con rendimientos bajos y excelente concentración de azúcar y fruta.

MURUA BLANCO FERMENTADO EN BARRICA 2017-(BARREL AGED WHITE WINE)

COUPAGE 85% Viura, 10% Malvasía y 5% Garnacha Blanca. ELABORACIÓN Y CRIANZA, siguiendo un proceso tradicional el vino fermentó en barricas nuevas de roble francés y americano durante 15 días. Una vez terminada la fermentación el vino se crio en las mismas barricas, y sobre sus lías, durante nueve meses antes de pasar a los botelleros de Murua. VISTA, amarillo dorado pálido, con lágrimas lentas y largas. AROMA, expresivo, limpio y fresco. La complejidad se muestra en múltiples aromas como limón, “brioche”, manzanilla, té, menta, y ligeras notas de tabaco. BOCA, entrada discreta, destacando la finura. El paso por boca refleja la personalidad de este vino de más profundidad, volumen graso, con buena acidez, notas de flores blancas, y cremosidad y mantequilla… Un vino joven y prometedor.
La añada 2017 hace recordar que los grandes vinos blancos pueden ser mucho más que “un vino del año”.

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