In the 1920s, Bugatti created the most luxurious car in the world.

En la década de 1920, Bugatti creó el automóvil más lujoso del mundo.

With the Type 41 Royale, in 1926, Bugatti presented the strongest, largest and most luxurious automobile in the world, characterized by unimaginable power and opulent equipment. For Ettore Bugatti, the Royale was the culmination of his creation. A vehicle that knew no competitors in terms of performance, quality and image. A vehicle for emperors, kings and queens. Simply put, “Royale” – the royal.


Con el Type 41 Royale, en 1926, Bugatti presentó el automóvil más fuerte, grande y lujoso del mundo, caracterizado por una potencia inimaginable y un equipo opulento. Para Ettore Bugatti, el Royale fue la culminación de su creación. Un vehículo que no conocía competidores en términos de rendimiento, calidad e imagen. Un vehículo para emperadores, reyes y reinas. En pocas palabras, «Royale», el real.

With a wheelbase of 4.3 meters and a length of over six meters, the Royale was the largest, most powerful and most magnificent car ever built in Molsheim. With a price of at least 100,000 Reichsmarks, it was around three times as expensive as similar limousines from other manufacturers and exceeded the price of other Bugatti vehicles about 10 times. Selected customers received the chassis with the drive and grille. As was customary at the time, independent and famous body construction companies such as Kellern & Cie, Weymann, Binder, Bugatti, Weinberger and Park Ward took care of the set up. Company founder Ettore Bugatti invested a lot of time and money into the development and went all in.


Con una distancia entre ejes de 4,3 metros y una longitud de más de 6, el Royale fue el automóvil más grande, potente y magnífico jamás construido en Molsheim. Con un precio de al menos 100.000 Reichsmarks, era aproximadamente tres veces más caro que las limusinas similares de otros fabricantes y excedía el precio de otros vehículos Bugatti unas 10 veces. Los clientes seleccionados recibieron el chasis con la unidad y la parrilla. Como era habitual en ese momento, compañías independientes y famosas de construcción de carrocerías como Kellern & Cie, Weymann, Binder, Bugatti, Weinberger y Park Ward se encargaron de la instalación. El fundador de la compañía, Ettore Bugatti, invirtió mucho tiempo y dinero en el desarrollo de todo el proyecto.

Aircraft Engine as a Blueprint for the Royale Drive

Un motor de avión fue el modelo para el Royale

Everything about the vehicle was unique: an aircraft engine that company founder Ettore Bugatti designed in 1927 on behalf of the French government served as blueprint for the drive – at that time with a displacement of 14.7 litres and 300 hp. Under the long hood, a 12.8 litre inline eight cylinder worked in the production vehicles, also with about 300 hp. It managed to accelerate the vehicle, which could weigh up to 3.5 tons (depending on the body), to around 200 km/h. The engine remained discreetly in the background: the maximum output was only 1800 revolutions. A dry sump lubrication system pumped 23 litres of oil to the required points, 43 litres of coolant oil kept the temperature in balance. A vertical shaft connected the crankshaft and camshaft together, the long crankshaft sat on nine plain bearings. The extraordinary drive needed space; to open the bonnet, two fitters were needed to unlock and fold up the extra-long bonnet.


Todo sobre el vehículo era único: un motor de avión, que el fundador de la compañía Ettore Bugatti diseñó en 1927 para el gobierno francés sirvió como modelo (en ese momento con un desplazamiento de 14,7 litros y 300 hp). Debajo del largo capó, un motor de ocho cilindros en línea de 12,8 litros trabajaba en los vehículos de producción, también con aproximadamente 300 hp. Impulsaba el vehículo (hasta 3.5 toneladas dependiendo de la ccarrocería), hasta unos 200 km/h. El motor permaneció discretamente en segundo plano: la salida máxima fue de solo 1800 revoluciones. Un sistema de lubricación por carter seco bombeaba 23 litros de aceite a los puntos requeridos, 43 litros de aceite refrigerante mantuvieron la temperatura en equilibrio. Un eje vertical conectaba el largo cigüeñal (se apoyaba en nueve cojinetes lisos) y el árbol de levas. La extraordinaria mecánica necesitaba espacio; se necesitó un doble sistema para desbloquear y plegar el capó extralargo.

A multi-plate dry clutch that was shifted via a three-speed gearbox transmitted the power to the rear wheels. Bugatti doubled the quarter elliptical suspension on the axles in order to achieve more comfort. Solid alloy wheels with slots ensured that the large brake drums did not overheat. The 200 litre tank ensured enough range.


Un embrague multidisco en seco le unía a una caja de cambios de tres velocidades, que transmitía la potencia al eje trasero. Bugatti duplicó las suspensiones elípticas en los ejes para lograr más comodidad. Las llantas de aleación sólida con ranuras aseguraron que los grandes tambores de freno no se sobrecalentaran, mientras el tanque de combustible de 200 litros garantizaba suficiente alcance.

The first prototype was built in 1926, but it was based on a longer wheelbase and a larger engine with a displacement of 14.7 litres. It wasn’t until 1932 that Bugatti sold the first Royale to the Parisian industrialist Armand Esders. An extremely elegant roadster body by Jean Bugatti sheathed the eight-cylinder above the drive. Since Armand Esders only wanted to drive his vehicle during the day, the Roadster did not have headlights – giving it a more elegant look. Three other vehicles with different bodies went into customer hands. Overall, a Cabriolet, a Pullman limousine, a travel limousine with a folding top and a two-door limousine were built in the few years to come. In the Coupé Napoleon, the passenger communicated with the driver via an electrical intercom.


El primer prototipo fue construido en 1926, pero se basaba en una distancia entre ejes más larga y un motor más grande, con una cilindrada de 14,7 litros. En 1932 Bugatti vendió el primer Royale al industrial parisino Armand Esders. Un cuerpo de roadster extremadamente elegante de Jean Bugatti enfundó el ocho cilindros. Como Armand Esders solo quería conducir su vehículo durante el día, el Roadster no tenía faros, lo que le daba un aspecto más elegante. Otros tres vehículos con diferentes carrocerias pasaron a manos de los clientes. Un Cabriolet, una limusina Pullman, una limusina de viaje con una tapa plegable, y una limusina de dos puertas, se construyeron en los siguientes años. En el Coupé Napoleón, el pasajero se comunicaba con el conductor a través de un intercomunicador eléctrico.

The Royale is the only Bugatti vehicle to have a hood ornament. It features a dancing elephant, designed by Ettore’s deceased brother Rembrandt Bugatti, a well-known artist and sculptor.

El Royale es el único vehículo Bugatti que tiene un adorno en el capó. Cuenta con un elefante danzante, diseñado por el difunto hermano de Ettore, Rembrandt Bugatti, conocido artista y escultor.

Despite its extraordinary features, the Royale did not go on to be an economic success. The global economic crisis and its aftermath made prospective buyers hold back. Up until 1933, six models of the super-car were built, only four of them were sold. Ettore Bugatti would be chauffeured with a Royale – or drove it himself. His wife also preferred a Royale as a means of transport. All vehicles still exist today, including two in the Cité de l’Automobile, Schlumpf Collection, in Mulhouse, France, and one at the Bugatti Headquarters in Molsheim. Each one of the six Royale vehicles can be considered as one of the most exclusive and expensive vehicles in the world. If one of them were ever auctioned, it could be the most expensive car in the world.


A pesar de sus características extraordinarias, el Royale no llegó a ser un éxito económico. La crisis económica mundial y sus consecuencias hicieron que los posibles compradores se detuvieran. Hasta 1933 se construyeron seis modelos del supercoche, y sólo se vendieron cuatro. Ettore Bugatti era llevado con un Royale, o lo conducía él mismo. Su esposa también prefería un Royale como medio de transporte. Todos los vehículos existen aún hoy día, incluidos dos en la Cité de l’Automobile, Schlumpf Collection, en Mulhouse, Francia, y uno en la sede de Bugatti en Molsheim. Cada uno de los seis vehículos Royale puede considerarse como uno de los vehículos más exclusivos y caros del mundo. Si alguno de ellos fuera subastado, podría ser el automóvil más caro del mundo.

Other Royale Engines for Express Trains

Otros motores Royale para trenes Expresos

Although Bugatti didn’t manage to sell many Royales, its construction was still a success. Bugatti modified the eight-cylinder engines that had already been produced, to use them for a new project – as units of motor coaches for express trains for the French railways. In just nine months, Bugatti developed an express train based on the huge engines. From 1935 to1958 these engines were used in the new four-axle rail multiple unit that Bugatti developed for the ETAT state railway, known today as SNCF. Depending on the version, an SNCF XB 1000 required two to four of these huge motors with an output of 200 hp each. During the first test runs, a train reached 172 km/h – making it the first modern high-speed train. The SNCF ordered a total of 79 of these rail vehicles with the Royale engines, conducting extreme power without vibrations.


Aunque Bugatti no logró vender muchos Royales, su creación fue un éxito. Bugatti modificó los motores de ocho cilindros que ya se habían producido, para usarlos en un nuevo proyecto, como unidades de vagones de trenes expresos para los ferrocarriles franceses. En solo nueve meses, Bugatti desarrolló un tren expreso basado en los enormes motores. Desde 1935 hasta 1958, estos motores se utilizaron en las nuevas composiciones múltiples de cuatro ejes que Bugatti desarrolló para el ferrocarril estatal ETAT, conocido hoy como SNCF. Dependiendo de la versión, un SNCF XB 1000 requería de dos a cuatro de estos enormes motores, con una potencia de 200 hp cada uno. Durante las primeras pruebas, un tren alcanzó 172 km/h, lo que le convirtió en el primer tren moderno de alta velocidad. La SNCF ordenó un total de 79 de estos vehículos ferroviarios con motores Royale, unidades de una gran potencia exentas de vibraciones.

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