ARTFOTOGRAFÍA

ERWIN BLUMENFELD

UNA MIRADA QUE CAMBIÓ LA FOTOGRAFÍA DE MODA.

Hay talentos que no pueden quedar ocultos por mucho que la vida se obstine en obstaculizar su desarrollo. Talentos tan volcánicos que, a pesar de las dificultades, encuentran la grieta por donde forzar el paso y convertirse en erupción. Erwin Blumenfeld fue uno de esos talentos, y tal como atestigua su impresionante obra (8000 impresiones, 30000 diapositivas, y más de 150 collages), su difícil existencia no fue impedimento para que infectara al mundo con su espíritu. Nacido en Berlín el 26 de enero de 1897, en el seno de una familia judía burguesa, su primer contacto con la fotografía fue a los 10 años, cuando un tío suyo le regaló una cámara por su cumpleaños. Fascinado por las posibilidades que el medio le ofrecía, Erwin decidió que iba a poner todo su esfuerzo en dominarlo.

There are talents that can’t remain hidden, no matter how much life insists on obstructing their development, talents so volcanic that, despite the difficulties, they find a crack where they can force their way through and turn into an eruption. Erwin Blumenfeld was one of these talents, and just as his impressive work testifies (8,000 impressions, 30,000 slides and more than 150 collages), his difficult existence wasn’t an obstacle for him to unleash his spirit into the world. Born in Berlin on 26th January 1897, and into a Jewish middle-class family, his first contact with photography was at the age of 10 when an uncle of his gave him a camera as a gift for his birthday. Fascinated by the possibilities that the medium offered him, Erwin decided that he was going to put all his effort into dominating the camera.

Sus primeros experimentos, ayudado por un juego de química y una linterna mágica, tomaron la forma de autorretratos, un motivo que sería una constante a lo largo de su carrera, que primero se vería truncada por la muerte de su padre cuando Blumenfeld sólo tenía 15 años, motivo por el cual tuvo que comenzar a trabajar como aprendiz en una tienda de ropa femenina; y después por el estallido de la primera guerra mundial, en la que se vio obligado a participar conduciendo una ambulancia en el frente alemán, una tarea en la que se tenía que enfrentar a diario a tales horrores que le llevaron a querer desertar. La aventura fue abortada por su madre, quien le denunció a las autoridades declarando: “mejor tener un hijo muerto en las trincheras que traidor”. Más tarde pudo, al fin, dejar las filas del ejército no sin antes ganar la Cruz de Hierro -máxima condecoración del ejército alemán-. En busca de un ambiente distinto se trasladó a vivir a Holanda, comenzando a trabajar en una peletería. Allí, casualmente, descubre un cuarto oscuro completamente equipado, lo que le lleva a retomar con más pasión su afición por la fotografía. Aprovecha la afluencia de público femenino para conseguir modelos, llegando a convencer a varias clientas para que posaran desnudas para él en el almacén.

With the help of a set of chemicals and a magic lantern, his first experiments took the form of self-portraits, a recurring motive throughout his career that was primarily cut short due to the death of his father when Blumenfeld was only 15 years old, and the reason why he had to start to work as a trainee in a women’s clothing shop; and secondly, due to the outbreak of the First World War, during which he was obliged to participate by driving an ambulance on the German front; a task in which he had to face such horror on a daily basis that led him wanting to leave. His mother aborted the adventure and reported him to the authorities by stating: “better dead in the trenches than a traitor”. He could finally leave the army ranks but not without earning himself the Iron Cross, being the highest awarded medal in the German army. In search of a different kind of atmosphere, he moved to Holland where he started to work in a furrier’s, and it was there where he happened to discover a fully equipped dark room, which led him to take up his photography hobby again with more passion. He made the most of the large number of women to find models, and convinced several clients to pose naked for him in the store.

el collage, los fotomontajes, solarizaciones, combinaciones de negativos, o escenificaciones.

Sin embargo su trabajo se aleja de lo convencional, buscando explorar la forma, el volumen y las texturas de sus sujetos, utilizando una iluminación no tradicional, y métodos como el collage, los fotomontajes, solarizaciones, combinaciones de negativos, o escenificaciones. Esta primera obra fue compartida con amigos y familias, y no tenía vocación de ser exhibida, pero fue sentando las bases para la aproximación experimental que caracterizó la carrera de Blumenfeld. La Europa de posguerra ofrecía una efervescencia artística, política e intelectual en la que el joven fotógrafo se sumergió de cabeza. Abrazó el Dadaísmo como credo, y creó numerosos fotomontajes, composiciones fotográficas, y collages con los que exploraba sus pensamientos, sexualidad, fascinación por la figura femenina, y obsesiones. Además practicó una crítica mordaz y satírica contra el totalitarismo que surgía en Alemania, creando varias obras que criticaban directamente a Hitler, y que eventualmente le valdrían la persecución de parte del régimen nazi. En 1936, y después de que fracasara la peletería que fundó junto a su esposa Lena Citroen, se mudó a París estableciéndose como fotógrafo, comenzando así de forma oficial una carrera que había estado practicando casi toda su vida. Eligió la capital francesa atraído por el surrealismo, y sobre todo por el revolucionario trabajo de Man Ray en el campo de la fotografía. El cambio de escenario se evidenció en la producción artística de Blumenfeld: a esta época corresponde gran parte de su material más creativo y experimental, y es en París donde comienza a consolidarse como el enorme fotógrafo que el mundo conoce hoy.

collage, photomontages, solarisations, combinations of negatives and staging.

His work, however, moved away from the conventional, and sought to explore the shape, volume and textures of his subjects, using unorthodox lighting and methods such as collage, photomontages, solarisations, combinations of negatives and staging. This first type of work was shared with friends and families, and although it was not cut out for exhibition, it was the foundation for the experimental approach that characterised Blumenfeld’s career. Post-war Europe offered an artistic, political and intellectual effervescence into which the young photographer delved in. He embraced Dadaism as a credo, and created numerous photomontages, photographic compositions and collages with which he used to explore his thoughts, sexuality, fascination for the feminine figure and obsessions. Blumenfeld also practised an incisive and satirical review against the totalitarianism that emerged in Germany, creating several works that directly criticized Hitler, and which eventually resulted in him being persecuted by the Nazi regime. In 1936, and after the furrier went out of business, which he founded together with his wife, Lena Citroen, he moved to Paris and went into business as a photographer, officially starting a career which he had been practising nearly all his life. He chose the French capital due to his attraction of surrealism, and particularly the revolutionary work by Man Ray in the field of photography. The change of scenery was obvious in Blumenfeld’s artistic production: a large part of his most creative and experimental material was created during that period, and it was in Paris where he began to establish himself as the great photographer that the world knows today.

Ahí también fue donde se reafirmó en su convencimiento de la necesidad de desafiar las reglas y convencionalismos, llegando a afirmar que no aceptaba ninguna recomendación y tendiendo, de hecho, a hacer justo lo contrario a lo que se le exhortaba. Segun Lou Proud, especialista en la obra de Blumenfeld, “si las instrucciones de una nueva película recomendaban no calentarla por encima de la temperatura ambiente, él la hervía, y si por el contrario recomendaban no enfriarla, la congelaba.” En París también es donde conoce a Cecil Beaton, quien quedó tan fascinado por la obra del joven fotógrafo que decidió apadrinarlo, introduciéndolo al mundo de la moda y la colaboración con revistas como Verve, Vogue y Harper’s Bazaar. Sin embargo todo su progreso artístico y profesional se tambaleó con el estallido de la segunda guerra mundial. El notorio antinazismo de Blumenfeld, unido su sangre judía, lo convirtieron en un perseguido, y en 1940 sería detenido en un campo de internamiento.

si las instrucciones de una nueva película recomendaban no calentarla por encima de la temperatura ambiente, él la hervía, y si por el contrario recomendaban no enfriarla, la congelaba.

It was also in Paris where he reaffirmed his certainty of the need to challenge rules and conventionalisms, which led him to not accepting any recommendation, and in fact being inclined to do just the opposite from what he was encouraged to do. According to the specialist on Blumenfeld’s work, Lou Proud: “if the instructions for a new film recommended not to heat over room temperature, he used to boil it, and if they recommended not to cool the film down, he used to freeze it.” It was also in Paris where he met Cecil Beaton who was so fascinated by the young photographer’s work that he decided to sponsor him, introducing him to the fashion world and the collaboration with magazines such as Verve, Vogue and Harper’s Bazaar. However, all his professional and artistic progress was shaken with the outbreak of the Second World War. Blumenfeld’s obvious anti-nazism, together with his Jewish blood, turned him into a man wanted by the Nazis, and was arrested and put into an internment camp in 1940.

Afortunadamente, gracias a sus contactos e ingenio, en 1941 consigue la libertad y un pasaje a Estados Unidos. Allí se establece en Nueva York, y gracias a su fama y trabajos previos con publicaciones de moda, inicia una brillante carrera en este campo. Fue autor de cientos de portadas para Vogue (más que cualquier otro fotógrafo del momento y actual), y trabajó con revistas como Harper’s Bazaar, Cosmopolitan, Look o Popular photography, entre otras. Fiel a su ideología, Blumenfeld tampoco aceptó imposiciones a la hora de crear sus imágenes editoriales, consiguiendo gracias a su intransigencia una libertad artística casi sin precedentes, que unida a su talento y creatividad le permitió crear algunas de las imágenes más originales y memorables del mundo de la fotografía de moda. Su estilo único, que incorpora elementos de sus diversas exploraciones artísticas al campo comercial, permanece vigente, y continua influyendo a generaciones de fotógrafos a día de hoy.

He created hundreds of front pages for Vogue (more than any other photographer at that time or nowadays), and worked with magazines such as Harper’s Bazaar, Cosmopolitan, Look or Popular Photography, among others.

Luckily, he managed to regain his freedom and a ticket to the US in 1941, thanks to his contacts and ingenuity. He set up his business in New York, and started a brilliant career in this field, thanks to his fame and previous jobs with fashion publications. He created hundreds of front pages for Vogue (more than any other photographer at that time or nowadays), and worked with magazines such as Harper’s Bazaar, Cosmopolitan, Look or Popular Photography, among others. Loyal to his ideology, Blumenfeld didn’t accept introductions either at the time of creating his editorial images, achieving an artistic freedom almost without precedents thanks to his intransigence which, together with his talent and creativity, allowed him to create some more original and memorable images in the world of fashion photography. His unique style, which incorporates elements of his diverse artistic explorations in the commercial field is sill valid, and continues to influence generations of photographers in this day and age.

 

Previous post

SOUNBOKS 2

Next post

APERLAI

LXQ team

LXQ team