El privilegio de sujetar un reloj de H. Moser & Cie. es una experiencia que sólo los amantes de la Alta Relojería, y apasionados de las Grandes Manufacturas y la perfección, saben disfrutar. La mera sensación al tenerlo en las manos fue excepcional, y escuchar su historia aún más.


The privilege of wearing a watch by H. Moser & Cie. is an experience that only lovers of fine watchmaking and enthusiasts of the Great Manufactures and perfection know how to enjoy. The mere sensation of having one in their hands was exceptional, and even more so to listen to its story.

Heinrich Moser nació en Schaffhausen en 1805. Su padre era maestro relojero en una ciudad, un cantón y un país especialistas en fabricar relojes, así que lo raro es que hubiera salido médico. Pero a los 22 años se percató de que era uno más en su pueblo, y decidió emigrar a San Petersburgo, donde su obsesión por la calidad y elegancia fue inmediatamente apreciada, especialmente en el trabajo artesano para las “cajas” y los componentes “Premium” en el interior. Aun así, terminó volviendo a Suiza, a Le Locle, y allí se estableció creando calibres con “ingeniosas técnicas innovadoras”, como decían en la época.


Heinrich Moser was born in Schaffhausen in 1805. His father was a master watchmaker in a city, a canton and a country of specialists in making watches, so it was strange that he could have been a doctor. But at the age of 22, he realised that he was another one in the village and decided to emigrate to Saint Petersburg where his obsession for quality and elegance was immediately appreciated, especially in the artisan work for the cases and premium parts inside the watches. Even still, he ended up returning to Switzerland, at a place called Le Locle, where he established himself creating calibres with “ingenious innovative techniques,” as they called them during that time.

La idea era modernizar la tradición que había heredado de su familia y crear un sistema de distribución mundial -en aquel tiempo fue una especie de visionario comercial-, copiado después por toda la Industria. A los pocos años ya vendía sus relojes en San Petersburgo, Moscú, Nizhny Novgorod (la quinta ciudad en la Rusia Imperial), o Kiev. Y, siguiendo la Ruta de la Seda, en Asia Central, Persia y China. No sólo surtía a la Corte, también al Ejército ruso.


The idea was to modernise the tradition that he had inherited from his family and to create a global distribution system (during that time he was a sort of commercial visionary), which was then copied by the whole industry. A few years later, he had already sold his watches in Saint Petersburg, Moscow, Novgorod (the fifth city in the Russian Empire) and Kiev. He continued with the Silk Route, Central Asia, Persia and China. Besides supplying his watches to the Imperial Court, he also supplied the Russian army.

Heinrich se pasó la vida haciendo progresar a su ciudad y cantón natales, y a mediados del siglo XIX había transformado un lugar adormecido, poco más que una aldea, en una localidad industrializada. Eso lo disfrutó plenamente, y cuando falleció en 1874 faltaban más de 40 años para el triunfo de la Revolución bolchevique, con lo que se ahorró vivir el fin de su marca en Rusia.


Heinrich spent his life making his city and native canton progress, and halfway through the 19th century, he had transformed an inactive place that was little more than a small village into an industrialised town. He thoroughly enjoyed doing that, and when he died in 1874, there were more than 40 years left until the triumph of the Bolshevik Revolution which meant he didn’t have to experience the end of his brand in Russia.

Cuando se cumplió el 2º centenario del nacimiento de su fundador, la marca resurgió de las cenizas. Hoy día controlan todo el proceso de producción, manteniendo el espíritu fundacional para conseguir bellísimas piezas de una calidad fuera de serie. Lo acontecido en los últimos años se sintetiza en su última creación. La presentaron el pasado enero, y se llama Streamliner Flyback Chronograph Automatic. “Todo es nuevo…” nos dicen, “…una nueva línea, una nueva caja, un nuevo armís integrado, un nuevo movimiento, una nueva esfera, unos nuevos minuteros… Todo es nuevo pero todo es Moser.”


However, the brand rose from the ashes upon 200 years since the founder’s birthday. Today, they control the whole production process keeping the foundational spirit to achieve such beautiful pieces made with exceptional quality. The occurrences in recent years are encapsulated in their latest creation. This was presented last January called Streamliner Flyback Chronograph Automatic. “Everything is new…” they tell us, “… a new line, a new case, a new integrated bracelet, a new movement, a new dial, some new minute hands… All is new, but everything is Moser.”

El resultado es una caja con forma de cojín, de superficie ligeramente abombada y esquinas rebajadas, que se lleva bien con los contornos del exclusivo brazalete de acero integrado en el modelo, elemento central de la identidad visual del reloj. Sus eslabones articulados presentan una superficie con satinado vertical y bordes curvados pulidos. El excepcional calibre del cronógrafo pretende superar en todos los aspectos a los movimientos de cronógrafo tradicionales. El fondo de caja ofrece una vista sin obstáculos del complejo e innovador calibre.


The result is a cushion-shaped case with a slightly domed surface and recessed sides in perfect harmony with the contours of the exclusive integrated steel bracelet on the model, which is the main visual identity element of the watch. The articulated links present a vertically satin-brushed surface and polished curved edges. The exceptional calibre of the chronograph claims to go beyond all aspects of the movements of a traditional chronograph. The case back offers an unobstructive view of the complex and innovative calibre.

“Paradójicamente, lo intrincado del movimiento se traduce en una esfera pura y minimalista, característica de H. Moser & Cie., con un nuevo diseño para las agujas luminiscentes de cerámica y la emblemática esfera fumé de pulido vertical. Por primera vez, las agujas del cronógrafo Flyback se han montado coaxialmente en el centro de la esfera para proporcionar una visión clara e instantánea, manteniendo al mismo tiempo la esfera despejada”. Adquirir un H. Moser & Cie es privilegio de unos pocos a los que no hay que envidiar, sino admirar por tener la posibilidad y la capacidad para elegirlo.


“The intricacy of the movement paradoxically translates to a pure, minimalist dial typical of H. Moser & Cie., featuring a new design for the ceramic luminescent hands as well as a raw, vertical brushing on the signature fumé dial. For the first time ever, the hands of the flyback chronograph are coaxially mounted on the centre of the dial, offering an easy and instantaneous legibility while keeping the dial uncluttered” To acquire an H. Moser & Cie is a privilege for a few of which shouldn’t be envied, but rather admired for having the chance and capacity to choose one.

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