ARTEPINTURA / ESCULTURA

INNER BEAUTY

Kate MacDowell (1972, Santa Barbara, California) comenzó a esculpir de manera profesional en 2007, pero antes de tomar la decisión de dedicarse al arte, y gracias a su titulación como docente de inglés, había trabajado como profesora en institutos urbanos, creando sitios web para compañías de alta tecnología, y como voluntaria en un centro de yoga en la India. Fue precisamente a la vuelta de una temporada viviendo en ese país y Europa, en 2004, cuando decidió comenzar a estudiar Cerámica por las tardes en la escuela de arte local en Carrboro NC, y luego en el Colegio Universitario en Portland, Oregon.

Kate MacDowell (1972, Santa Barbara, California) started to sculpt professionally in 2007, but prior to making the decision to work as a professional artist, and thanks to her qualification as an English teacher, MacDowell had worked as a teacher in urban high schools, she used to create websites for high-tech companies, and volunteered in a yoga centre in India. Upon returning to the United States in 2004, after a year and a half working overseas, she began to study ceramics during the afternoon at the local art centre in Carrboro, North Carolina, and later at Portland Community College’s Cascade campus in Oregon.

 

Tres años después ya comenzó a exponer en distintos centros educativos y culturales de Oregon, arrancando su carrera artística de manera profesional. El medio de MacDowell para su obra es la porcelana blanca sin esmaltar, un material que eligió por sus propiedades luminosas y traslúcidas, además de por su dureza y habilidad de representar texturas finas y formas delicadas. “Destaca tanto la transitoriedad como la fragilidad de las formas naturales en un ecosistema moribundo a la vez que, paradójicamente, es un material que puede durar por miles de años y que históricamente es asociado con un estatus elevado y de valor, y remite visualmente “a la escultura en mármol (clásica y barroca), atrayendo el ojo del espectador a la forma en vez de a los colores de la superficie de la pieza. Una pieza blanca y pura también me habla de fantasmas o espacio negativo, sugiere algo ausente del mundo” comenta sobre el porqué de la elección de este material. En cuanto al discurso que desarrolla -con sus inquietantemente hermosos animales- tiene un claro tema ecologista, y se estructura principalmente en torno a la belleza inherente del mundo natural, y la relación ambivalente del ser humano con ésta, al buscar por una parte admirar esa belleza, y en última instancia pasar a formar parte de ella, mientras que por otra, a través de sus acciones, pone en peligro su existencia “En mi trabajo este ideal romántico de unión con el mundo natural entra en conflicto con nuestro impacto contemporáneo en el medio ambiente.

Three years later, she began to exhibit in different educational and cultural centres in Oregon, which was the start of her professional art career.  MacDowell’s uses non-enamelled porcelain to craft her works; a material that she chose due to its bright and translucent properties, besides its robustness and ability to represent fine textures and delicate shapes, which is reflected in her comment as to why she chose this material: “It highlights both the impermanence and fragility of natural forms in a dying ecosystem, while paradoxically, being a material that can last for thousands of years and is historically associated with high status and value”, and visually refers to “classical and baroque marble sculpture, and contemporary tomb sculpture, and draw the viewer’s eye to the form rather the surface colours. A pure white piece also speaks to me of ghosts or negative space–it suggests something missing from the world”. As regards the discourse she develops with her disturbingly beautiful animals, this has a clear ecological theme and is mainly structured around the inherent beauty in the natural world, and the ambiguous relationship that humans have with nature, by seeking to admire that beauty, on the one hand, and become part of it as a last resort; while on the other hand, she puts its existence in danger through her actions: “in my work this romantic ideal of union with the natural world conflicts with our contemporary impact on the environment.

 

Estas piezas son en parte respuestas al estrés medioambiental  que incluye el cambio climático, polución tóxica, y cultivos transgénicos… …En cada caso la unión entre hombre y naturaleza es mostrada como una relación de fricción e incomodidad, con la perturbadora implicación de que nosotros también somos vulnerables a ser víctimas de nuestras prácticas destructivas”, afirma. Su obra constituye, pues, una reflexión y una exposición sobre la relación del ser humano con la naturaleza, y el impacto que tiene sobre ella y en consecuencia sobre si mismo; es una exploración realizada desde la belleza, entendida en el sentido más amplio del término, pues MacDowell encuentra belleza en la complejidad de las formas naturales, tanto en su exterior como en su interior, creando composiciones que para muchos observadores pueden resultar macabras, a pesar de su innegable valor formal y técnico. Un concepto central que recorre la obra de la artista, y que de alguna manera engloba muchas de estas preocupaciones, es el de la Solastalgia, un neologismo acuñado por el filósofo australiano Glenn Albrecht en 2003, y que a grandes rasgos describe la angustia y dislocación que la gente experimenta al notar cambios ambientales negativos sobre su entorno local.

These pieces are in part responses to environmental stressors including climate change, toxic pollution, and gm crops…” …and she states that “in each case the union between man and nature is shown to be one of friction and discomfort with the disturbing implication that we too are vulnerable to being victimized by our destructive practices”. Therefore, her work is made up of a reflection and an exhibition on the relationship humans have with nature, the impact this has, and the consequences as a result; an exploration carried out from beauty, which is understood in the broader sense of the term, as MacDowell finds beauty in the complexity of natural shapes, both in their exterior and their interior, creating compositions that may seem macabre to many observers, despite their undeniable formal and technical value. A central concept that runs through the artist’s work, and somehow encompasses many of these concerns is that of Solastalgia – a neologism coined by the Australian philosopher Glenn Albrecht, in 2003, and in broad terms, describes the anguish and dislocation that people experience upon noticing negative environmental changes in their local environment.

 

El resultado final de este discurso aplicado sobre la porcelana, a través del talento de MacDowell, es una obra exquisitamente realista, rica en detalles, y con una magnífica dimensión surrealista que amplía su campo significativo de lo meramente descriptivo a lo simbólico, funcionando sus objetos como metáforas de sus preocupaciones, como por ejemplo en su escultura ‘Sparrow’, que coloca un esqueleto humano dentro del cuerpo roto de un gorrión como una forma de plasmar que “lo que le hacemos a nuestro mundo, nos lo hacemos a nosotros mismos. Estamos biológica y ecológicamente interrelacionados”. Desde esta perspectiva el trabajo de MacDowell opera de manera similar a la labor taxonómica que realiza un naturalista, documentando sus miedos y observaciones sobre la vida natural mediante un bestiario fantástico, que aúna una mirada casi científica en la veracidad de la reproducción anatómica de sus animales, con un discurso surrealista logrado mediante la hibridación de elementos animales y humanos en seres que no terminan de pertenecer definitivamente a ninguno de los dos campos. Una indefinición que refuerza la idea de que ‘la naturaleza’ no es algo ajeno a nuestro esencia, sino que más bien todo lo contrario: somos parte indisoluble de ella.

The end result of this discourse applied to porcelain through MacDowell’s talent is exquisitely realist works, rich in details, and with a superb surrealist aspect that broadens its field of significance from the merely descriptive, to the symbolic, working her objects as metaphors of her concerns, such as her ‘Sparrow’ sculpture, for example, which places a human skeleton inside the broken body of a sparrow, as a way of expressing that “what we do to our world, we do to ourselves. We are biologically and ecologically interrelated”. From this point of view, MacDowell’s work functions in a similar way to the taxonomic work of naturalists, who document their fears and observations on nature through a fantastic bestiary that combines an almost scientific look into the veracity of the anatomical reproduction of her animals with a surrealist discourse achieved through the hybridization of animal and human parts into beings that don’t end up definitively belonging to any of these. This absence of clarity, reinforces the idea that nature is not something external to our essence, and is actually quite the opposite: we are an insoluble part of it.

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