ROBOTS E INTERNETTECNOLOGÍA

Internet de las cosas, atraerá el modelo de negocio al resto del mundo

Para bien y para mal, Internet de las cosas IoT (Internet of Things) nos introducirá en el modelo de negocio de Internet a toda la población en el mundo

El Banco de Inglaterra anunció que su nuevo billete de 50£, llevaría una imagen de Alan Turing, matemático británico considerado como el padre intelectual de la informática. Junto con extractos de un artículo de 1936 y una representación binaria de su fecha de nacimiento, cuando solo existían un puñado de computadoras en el mundo. «Esto es solo un anticipo de lo que está por venir», dijo él en aquella época.

El comentario de Turing sigue siendo cierto hoy. Las computadoras ya han cambiado el mundo de una manera que sus inventores nunca podrían haber imaginado. Turing no podría haber predicho más celebridades de Instagram y comercio masivo como el propuesto por Karl Benz. Y eso en un mundo con decenas de miles de millones de computadoras. Si las predicciones sobre el IoT son correctas, este número podría aumentar cien veces en pocos años.

Se pueden vislumbrar pistas sobre lo que está por venir en los cambios que ya han sucedido. En el cuarto de siglo, desde que Internet se convirtió por primera vez en un fenómeno de consumo, ha transformado las empresas. Los datos son la moneda del mundo en línea, reunidos, analizados, vendidos y ocasionalmente robados en un modelo de negocio que ha creado algunas de las compañías más valiosas del mundo, pero que está creando un tratamiento cada vez más hostil de los gobiernos y reguladores, y que sus críticos denuncian como «Capitalismo de vigilancia».

La informática ofrece a las empresas que la dominan, la capacidad de extraer datos del mundo real de la misma manera que las grandes empresas tecnológicas ahora los extraen del virtual. El resultado será una revolución de la capacidad de cuantificar y recoger datos de manera mas orgánica, en la que el conocimiento que solía ser confuso o incompleto o incluso inexistente se vuelve cada vez más preciso. Eso dará lugar a lo que llaman «ganancias marginales»: Una disminución del 10% en los costos o una reducción del 15% en el uso de energía. Sin embargo, si unes suficientes, supondrán una revolución en la productividad.

Esto cambiará la forma en que operan las empresas. En un mundo en el que más cosas están informatizadas, más empresas llegarán a parecerse a las empresas de informática. En las grandes industrias y de alta tecnología, donde la economía del IoT ha tenido sentido durante décadas, los resultados de estos ya son visibles. Rolls-Royce, un gran fabricante británico de motores a reacción, lanzó su servicio «Power by the Hour» en 1962, ofreciendo mantener y reparar sus motores por un costo fijo por hora. Su transformación digital comenzó en serio en 2002, basada en la capacidad de hacer un monitoreo continuo y en tiempo real de sus productos. Los datos en tiempo real significan que los ingenieros de la empresa pueden ver el desgaste de los motores mientras vuelan. Cuando algo necesita reparación, pueden hacer arreglos para que los equipos de reparación estén esperando en el suelo. Los datos de la empresa ofrecen consejos de vuelo a los pilotos que pueden generar ahorros de combustible por valor de cientos de miles de dólares.

Rolls-Royce no está solo. General Electric, su principal rival en el negocio de motores a reacción, ofrece servicios similares. A medida que los costos caen, el modelo se extenderá. En una conferencia de IoT en Londres a principios de este año, compañías de TVH, una empresa belga que fabrica carretillas elevadoras y vehículos industriales, a ABB, una empresa sueca de ingeniería pesada, se alinearon para describir los beneficios de lo que Alexandra Rehak, experta en IoT en Ovum , una firma de analistas, describe como «servicialización».

Seguridad detrás de ojos vigilantes

Si la informática de las cosas, convertirá a las compañías de «things» de consumo, en compañías de servicios, el IoT transformará a los consumidores de «things» en usuarios de computadoras, con todo lo que eso implica. Al igual que las redes sociales o el correo electrónico, los dispositivos inteligentes ofrecen conveniencia y comodidad, al precio de convertir todo lo que se hace con ellos en información para una economía de datos cada vez más generalizada.

Los televisores inteligentes ya miran a los usuarios «mirándolos», enviando datos sobre las opciones de programas y los hábitos de visualización; algunos incluso supervisan la conversación de fondo. Estos datos, vendidos a anunciantes y creadores de programas y procesados ​​por sistemas de aprendizaje automático, subsidian el precio de los propios televisores (lo que explica por qué los televisores «tontos» no conectados se han vuelto tan difíciles de comprar). El consentimiento es turbio. En 2017, Vizio, un fabricante de televisores estadounidense, recibió una multa de 2,2 millones de dólares por parte de la Comisión Federal de Comercio después de que los reguladores descubrieran que no buscaba adecuadamente el permiso de los usuarios para recolectar y revender información sobre hábitos de visualización.

No son solo los televisores. Las básculas inteligentes monitorean el peso y el porcentaje de grasa, una mina de oro para la industria del fitness. IRobot, fabricante de la línea de aspiradoras robot Roomba, causó furor en 2017 cuando reveló planes para compartir los mapas que sus productos construyen en los hogares de los usuarios con Google, Amazon o Apple (desde entonces ha dicho que no compartirá dichos datos). sin el consentimiento explícito de sus usuarios). Los gadgets, desde cerraduras de alta tecnología hasta vehículos nuevos, vienen con políticas de privacidad de lectura infinita.

Los Refuseniks (personas que se niegan ha hacer algo, como un cambio de este tipo) podrían optar por no poner tales dispositivos en su hogar. Pero fuera, en lugares públicos, serán vigilados de todos modos. La industria de la publicidad ya está experimentando con vallas publicitarias «inteligentes», que usan cámaras y software de reconocimiento facial, para evaluar las reacciones de las personas a sus contenidos. Cientos de departamentos de policía estadounidenses pueden solicitar acceso al video grabado por Ring, una subsidiaria de Amazon que fabrica timbres equipados con cámaras. Los correos electrónicos internos de la compañía también muestran que Ring proporciona puntos de conversación sugeridos para los oficiales de policía para ayudarlos a persuadir a los propietarios de comprar sus productos y permitir que se compartan sus grabaciones.

Los consumidores pueden descubrir otras desventajas. La informatización permite que los datos fluyan de los usuarios a las empresas, pero también permite que el poder y el control fluyan en la otra dirección. La mayoría de los servicios de hogares inteligentes requieren una conexión duradera a servidores remotos que pueden fallar sin previo aviso. Apple no está dispuesta a permitir que sus clientes reparen iPhones rotos en cualquier lugar, excepto en sus propias tiendas, hasta el punto de usar actualizaciones de software para deshabilitar las pantallas táctiles de reemplazo instaladas por reparadores de terceros más baratos. John Deere, un fabricante de tractores estadounidense, ha pasado cuatro años enfrentando una rebelión de granjeros enojados por estar sujetos a restricciones similares. Sus productos se han vuelto tan informatizados que la empresa ha argumentado que los agricultores ya no poseen sus tractores, sino que simplemente compran una licencia para operarlos.

ahora ya todos somos capitalistas informadores

Si el IoT continúa en esta línea, tiene el potencial de remodelar el mundo entero a imagen de Silicon Valley. Una lectura de la historia de Internet es que, a pesar de todas las dudas sobre la privacidad y el control, son perros que nunca han ladrado realmente. El auge del capitalismo de vigilancia demuestra que, al final, los consumidores están dispuestos a intercambiar sus datos por los productos y las comodidades que ofrece. Una encuesta realizada en 2016 por Interactive Advertising Bureau, un organismo comercial, informó que el 65% de los usuarios de IoT parecía feliz de ver publicidad en sus dispositivos, presumiblemente a cambio de precios más bajos.

Sin embargo, otra lectura es que los modelos de negocio de Internet se estableció rápido y con poco control, en un momento en que ni los reguladores ni los consumidores entendieron adecuadamente las tecnologías subyacentes, y cuando ni siquiera los técnicos más ávidos podrían haber predicho todas sus implicaciones.

En estos días, las cosas son diferentes. Culpado por todo, desde niños adictos hasta el terrorismo, Big Tech & Data, ha perdido su brillo utópico. Esa desilusión ha retroalimentado las sombrías predicciones sobre el IoT. En muchos sentidos, eso es muy bueno, ya que si se pueden preveer problemas, se pueden prevenir más fácilmente. Pero si el tecno-optimismo que infundió los años 1990 y 2000 ahora parece ingenuo, el tecno-pesimismo que está de moda hoy en día puede ser exagerado de manera similar. Al igual que Internet original, el IoT promete enormes beneficios. A diferencia de Internet original, el IoT madurará en una era que se ha vuelto escéptica sobre hacia dónde podría conducir un futuro conectado e informatizado. Si tiene que ganarse la confianza de sus usuarios, será mejor a largo plazo.

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Mario Ferrer

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