Su estudio se encuentra en la buhardilla de su casa. A escasos kilómetros de Madrid. En el Noroeste. Dicho así parecería que se relaja con las vistas de la Sierra de Guadarrama, pero nada más lejos de la realidad porque no tiene ventanas. Ni sabemos si las ha habido. Somerset Maugham, el escritor, también tenía su estudio en una buhardilla, en su casa de Cap Ferrat, en la Costa Azul, pero él llegó al extremo de tapiar las ventanas para que la belleza del Mediterráneo no le impidiese escribir sobre “la condición humana”.


His studio is set up in his loft, and just a few kilometres from Madrid in the north-east of the city. When we put it this way, it seems like he would relax with the views of the Sierra de Guadarrama, but this couldn’t be further from the truth, as his loft doesn’t have any windows, and we don’t know if it used to have any. The writer, Somerset Maugham, also had his study in the loft of his house in Cap Ferrat on the Côte d’Azur, but he reached the extreme of covering the windows, so the beauty of the Mediterranean wouldn’t stop him from writing about “the human condition”.

No nos imaginamos a Palacio haciendo lo mismo, aunque podría, porque su tema esencial tiene que ver con lo que hemos construido los humanos en un determinado lugar: la ciudad de Madrid. Lo más interesante es su proceso creativo. Cámara en mano recorre calles, plazas, observa esquinas, monumentos, tejados, y, de repente:

“Me encuentro la escena…me enamora, y vuelvo a ella para buscar el encuadre y la luz más adecuada. Fotografío, tomo apuntes del escenario y la dibujo. Sí, la dibujo sobre el lienzo, con retícula. Prefiero esa técnica a la proyección, porque no me quiero perder la realización del dibujo. Aunque luego se pierda al darle el color. Quiero disfrutar de cada paso de la obra”.

We don’t imagine Palacio doing the same, although he could because his essential theme has to do with what us humans built in a certain place: the city of Madrid.The most interesting part is his creative process: with the camera in his hands, he tours round streets, squares, watches corners, monuments, rooftops and suddenly:

“I find the scene… I fall in love with it and I go back there to find the setting and the most appropriate light. I take photographs, notes of the scene and I draw it. Yes, I draw it on canvas using a graticule. I prefer that technique to projection because I don’t want to lose how the drawing was made, although that’s lost later when I add colour. I want to enjoy each step of the work”.

Porque José Miguel disfruta. Y mucho. Y ese placer se ha convertido en la droga del creador. No sabe vivir sin pintar, necesita el olor a trementina, hasta tal punto que cuando viaja, al quinto día, ya siente una enorme desazón y tiene que volverse.


Because José Miguel really enjoys his work, and it’s that pleasure which became the creator’s drug. He doesn’t know how to live without painting, and he needs the smell of turpentine until the point he feels really uneasy when he’s away travelling, and feels he must return home to his studio, his art and his creation on around the fifth day of his time away.

A su estudio, a su dibujo. A su creación. Lo único que lo relaja es la cocina. No es un cocinillas. Es un cocinero. Y le gusta el vino. Y reunirse con los amigos. Y su familia. Porque si no ¿Quién soportaría cinco meses pintando cuadrícula a cuadrícula un lienzo de dos metros de alto? Otra cosa son los personajes que aparecen en sus cuadros. Es gente sin vida:

“Eso pasa en Madrid, hay un cierto autismo, todo el mundo está preocupado por sus cosas y por conseguir todo lo que le ofrece la vida. Todos están autistas por el deseo, fuera de su sitio”.


The only thing that relaxes him is cooking. He’s not an amateur chef. He is a chef. He likes wine, and getting together with friends and family because if not, who would last five months painting a two-metre tall canvas grid by grid? Another aspect of his work is the characters that appear in his paintings. They are lifeless people:

“That’s what happens in Madrid: there is a certain isolation as everyone is worried about their things and trying to achieve everything life has to offer. They are all autistic due to their desire, and out of their place”.

José Miguel Palacio nació en Zaragoza, y allí estudió en la Escuela de Artes: “Aunque estudié allí, mi formación proviene de mis visitas a museos. Estudiando a los grandes se aprende cómo trabajaban, de qué forma daban las pinceladas. La Técnica se aprende con el estudio y hay que investigar día a día, aún más hoy, con la variedad de soportes y materiales con los que contamos. Es lo que llamamos “La cocina del artista”. Nadie lo deja escrito y cada uno tiene que empezar de cero y reencontrar las técnicas o inventarlas”.


José Miguel Palacio was born in Zaragoza and studied there in the school of fine arts: “Although I studied there, my training comes from my visits to museums. By studying great artists, you learn how they work, and how they applied their brushstrokes. The technique is learned by studying, and the variety of formats and materials we have, have to be investigated every day, and even more so nowadays. It’s what we call “the artist’s kitchen”. No one shares their technique, and each artist has to start from zero and find the techniques again, or invent them”.

Su pintura, como la de todos, ha pasado por varias etapas. Recorriendo su casa nos hacemos a la idea de cómo ha sido esa evolución. Dibujos, fotografías, esculturas, obra gráfica…de todo hay un poco. Un recuerdo de una época. Incluso la surrealista que abandonó: “El Surrealismo es una mentira, algo que no existe, puede que en la Literatura sea factible, pero no en las Artes Plásticas. La pintura es surrealista en el momento de la concepción de la obra, pero una vez iniciada, el desarrollo es un proceso intelectual incompatible con el automatismo”


Like all artists, his painting has gone through different phases. We get an idea of how that evolution was by walking around his house. Drawings, photographs, sculptures, graphic work… there’s a little of everything; a memento of a period. Including the surrealist pieces he gave up: “Surrealism is a lie because it may be possible for something not to exist in literature, but not in visual arts. Painting is surrealist at the time the piece is being created, but once it has started, the development is an intellectual process that is incompatible with automatism”.

Hay pequeñas esculturas de pajaritas por todos lados. Un dibujo inmenso que ocupa toda la pared de un dormitorio, resto de un tiempo en el que parecía un reportero gráfico que “pintaba” sus fotos. Una escalera que parece un museo. Hasta llegar al estudio en la buhardilla: Un ordenador, una cámara de fotos profesional, varios objetivos, muchos cuadros apilados, y un caballete “hecho a medida” para poder estar siempre a la altura de trabajo.

Un montón de trabajo que en algún momento alguien compra y se lo lleva. Todos esos meses desaparecen de repente y el caballete se queda vacío. “No soy nada romántico. El placer de mi trabajo no lo encuentro en “la contemplación” o en “la colocación” de mi obra, si no en su desarrollo. No pienso en un desprendimiento de la obra. No arrancan nada de mí. No puedo enamorarme de toda mi obra. Sí me satisface encontrarme con ella al pasar el tiempo”.


There are little sculptures of little birds everywhere, and a huge drawing that takes up the wall of a bedroom that remains from a time when he seemed like a graphic journalist who “painted” his photos. There’s a stairway that looks like a museum, then we arrive at his studio in the attic where we find a computer, a professional photo camera, several lenses, many paintings piled up and a “tailored” easel for always being prepared to work.

A lot of work that somebody will buy and take away at some time. All these months suddenly disappear, and the easel is left empty. “I’m not romantic at all. I don’t find pleasure in my work in the “observation”, or in the “placing” of my pieces, but rather in the process. I don’t think about parting with the piece. They don’t extract anything from me. I can’t fall in love with all my work. It is satisfying for me to see my works again over time”.

Un día andando por la calle, o en el Metro, o en un autobús, nos encontraremos con José Miguel y su cámara con un enorme objetivo, y nos creeremos que es un “paparazzi” sin famoso al que perseguir. Y nos daremos cuenta de que lo que está haciendo es buscar una instantánea que subir al caballete “hecho a medida” y encaramarse en ella para disfrutar como un niño los próximos meses.


One day while we are walking along the street, on the metro, or on a bus, we will bump into José Miguel and his camera with a huge lens, and we will think he is “paparazzi” without a famous person to chase. We will realise that what he is doing is to search for a snapshot to put on his “tailored” easel, and then perch up against it to enjoy the next few months like a child.

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