«MUY CLICHÉ»

Así define Krikor Jabotian (Beirut, 1986) el origen de su historia de amor con la moda: “Era el niño interesado en cosas que a otros niños de mi edad no les interesaban. Le prestaba mucha atención a los colores, telas y tejidos, y solía pedirle a mi madre que me cortara piezas de tela para poder crear pequeños vestidos para mis hermanas”.

Siguiendo la llamada de su vocación, y nada más graduarse del instituto, ingresó con 18 años en ESMOD Beirut, donde estudió patronaje y diseño de moda durante tres años. Entre sus profesores estaba Ellie Saab, el director de joyería de la academia, que no tardó en notar el talento del joven Jabotian, ofreciéndole un puesto en el equipo creativo de su célebre atelier cuando se licenció.

Aunque sólo estuvo trabajando para Saab durante siete meses (ha afirmado que la atmósfera era excesivamente competitiva), este corto período de tiempo fue suficiente para asimilar numerosos conceptos y cambiar algunas ideas preconcebidas: “Gané mucha experiencia, especialmente cómo apreciar los bordados.

Solía pensar que eran cursis y vulgares, pero si están bien hechos pueden ser muy hermosos. Ahora todo mi trabajo gira sobre los bordados, así que este período con Saab cambió toda mi perspectiva.” Tras dejar el taller de Saab pasó unos meses cuestionándose qué hacer con su futuro laboral, se consideraba demasiado joven como para crear su propia marca, así que se planteó buscar otros trabajos, relacionados o no con el mundo de la moda.

Hasta que recibió la llamada de la fundación Starch, una organización sin ánimo de lucro fundada por la Maison Rabih Kayrouz que busca promocionar las carreras de jóvenes diseñadores libaneses. Con el apoyo de la fundación fue invitado a presentar su primera colección, “Une noce funebre”, en la semana de la moda de Dubai para el evento “Splash Emerging Talent”. Fue elegido como uno de los tres jóvenes diseñadores del año de Oriente Medio.

Poco después presentaría su primera colección RTW “Les Fleurs Bleues” en Faraya Mzaar, uno de los resorts de montaña más exclusivos del Líbano. La colección fue un éxito, y dos meses después fue invitado por la fundación Starch a exponer su trabajo en la exclusiva boutique que la organización tiene en el centro de Beirut.

Era noviembre de 2008, habían pasado apenas 9 meses desde que había tomado la decisión de dejar el atelier de Saab, y la carrera de Jabotian ya estaba firmemente encaminada al éxito. En agosto de 2009, y con tan solo 23 años, el joven diseñador da el paso definitivo y abre su primer atelier, apostando definitivamente por crear con su propio nombre por etiqueta, ubicado en la calle Wahab al-Inglizi, perteneciente a una de las zonas históricas de Beirut e integrante del “triángulo dorado” del acomodado distrito de Ashrafieh; ahí presentó su nueva colección “Au gre d’une brise”, además de sus “antiguas” colecciones.

La respuesta del público fue positiva e inmediata, pero Jabotian no tardó en darse cuenta de lo complicado que resulta tener que atender todos los asuntos administrativos y prácticos de una empresa, además de sus aspectos creativos.

Para hacer frente a este veloz desarrollo y sus crecientes necesidades, buscó apoyo en su familia. Además, en 2011 decidió trasladar su atelier a su dirección actual en Tabaris, una decisión que el tiempo ha demostrado correcta, viendo la evolución que la firma Krikor Jabotian ha tenido durante los pasados 5 años.

Estilísticamente los diseños de Jabotian encajan dentro de lo que podríamos llamar “escuela libanesa clásica”, una corriente que encuentra sus máximos exponentes en figuras como Ellie Saab o Zuhair Murad. Al igual que estos grandes maestros, las creaciones de Jabotian exudan una feminidad sin complejos, hacen un uso intensivo de distintas técnicas de ornamentación, y tienen un dramatismo intrínseco que las hace perfectas para las grandes ocasiones.

Al respecto el diseñador ha declarado “Me encanta crear piezas provocadoras, pero también quiero que sean llevables. No creo drama por el hecho de crear drama. Las mujeres quieren sentirse hermosas cuando llevan los vestidos, así que implemento mi toque y estilo pero al mismo tiempo presto mucha atención para que mis vestidos sean estéticamente hermosos”.

Una actitud que se traduce en un estilo inmediatamente reconocible, y que hace que el nombre Krikor Jabotian sea uno a tener muy en cuenta durante los próximos años.


At 18 years old, Krikor Jabotian joined ESMOD in Beirut where he studied pattern cutting and fashion design for three years. This was where he met his jewellery teacher, Ellie Saab, who invited him to work in her atelier.

Although he had only been working for Saab during seven months, this short period of time was adequate to assimilate numerous concepts, and to change some preconceived ideas. After leaving Saab’s atelier, Jabotian received a call from the Starch Foundation, which is a non-profit organisation founded by the Rabih Kayrouz Maison that seeks to promote the careers of young Lebanese designers.

With the foundation’s support, he presented his own first two collections in different contests, and was eventually invited to exhibit his work in the organisation’s exclusive boutique in the centre of Beirut. At just 23 years old, during August 2009, he opened his own atelier that was first located on the street of Wahab al-Inglizi, and then later in Tabaris.

The designs by Jabotian stylistically fit into what you could call the “classic Lebanese school”, a trend that includes prime examples in figures such as Ellie Saab or Zuhair Murad. In the same way as these grand masters, Jabotian’s creations ooze an unreserved femininity, they make an intensive use of different decoration techniques, and have an essential dramatic quality, which makes them perfect for special occasions.

On that subject, the designer stated: “I love creating statement pieces, but I also want them to be wearable. I don’t create drama for drama’s sake. Women want to feel beautiful while wearing the gowns, so I implement my touch and style, but I pay a lot of attention at the same time, so that my dresses are aesthetically beautiful”.

An attitude that results in an instantly recognisable style, making the name Krikor Jabotian one to look out for during the coming years.

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