432.500 dólares. Es la cantidad por la que se adjudicó un cuadro pintado por un algoritmo en una subasta en la sala neoyorquina Christie’s. La obra “Portrait of Edmond de Belamy” es sólo uno de los últimos ejemplos de cómo la tecnología y la inteligencia artificial se cuelan en una actividad que parecía reservada a los humanos, el arte.

Madeline Gannon, desarrolla formas de comunicación con los robots a través del lenguaje corporal.

La susurradora de robots visita por primera vez una fábrica de coches, la de SEAT, que cuenta con más de 2.000 autómatas

Un algoritmo pintor, una humanoide artista o el acelerador de partículas del Louvre, ejemplos de tecnología aplicada al mundo del arte.

Hay más, por ejemplo la humanoide AI-DA, la primera artista robot del mundo, o el AGLAE, un acelerador de partículas que trabaja en el Museo del Louvre, y… la susurradora de robots. Así se conoce a Madeline Gannon, artista, investigadora. Aprovechando su paso por Barcelona, ha visitado la fábrica de SEAT para susurrar a los 2.000 robots que trabajan las 24 horas ininterrumpidamente,  y que son idénticos a los que interactúan con ella en su obra.

¿Cómo te sientes, rodeada por 2.000 robots?

Es la primera vez que entro en una fábrica de coches y me rodeo de tantos robots. Me siento como una niña en una tienda de golosinas. Estoy muy emocionada de ver todas estas máquinas en funcionamiento a mi alrededor. Es increíble caminar por la factoría y verlos colaborando al mismo tiempo para fabricar algo tan complejo como un coche. Hasta ahora he trabajado con ellos en laboratorios, pero esto es a lo grande. Todo el edificio es un robot tridimensional.

¿Dónde y cómo se encuentran arte, innovación y tecnología?

A medida que avanzamos hacia el futuro, los robots se están convirtiendo en una parte fundamental de nuestra vida cotidiana. Como artista, diseñadora e investigadora quiero encontrar formas de mostrar que no sólo son útiles, sino que pueden ser significativos para nuestras vidas. Y ahí es donde entra el arte, para sondear realmente cuáles podrían ser esos futuros preferibles con las máquinas.

¿Y cómo lo haces?

Desarrollo formas de comunicación a través del lenguaje corporal, para crear una conexión entre nosotros y las máquinas. Cuando trabajo con un robot, lo que quiero es sorprender a la gente. Todos tenemos expectativas de lo que hacen, y quiero demostrar que existen muchas posibilidades de usar esta tecnología asombrosa, no sólo para la automatización, sino también para expandir y aumentar las capacidades humanas.

¿Qué ves en un robot?

Para mí es un ser con mente y músculos mecánicos. Miro a este grupo de robots soldando las carrocerías y los veo como hormigas trabajando con un fin común.

Con tu trabajo, te has ganado el apodo de la mujer que susurra a los robots…

Me encanta el apodo! Para mí, significa no sólo hablarles, sino sobre todo escucharlos y espero que, a través de mi trabajo, más personas quieran involucrarse en robótica, arte y tecnología y pueda haber más susurradores de robots en el mundo.

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