Although Pininfarina celebrates 90 years in business during 2020, the company is far from growing old.

El camino recorrido por Pininfarina hasta llegar a convertirse en el sinónimo de lujo, velocidad, desempeño y espectacularidad que es hoy en día, ha sido largo y rico en obstáculos y soluciones geniales; un periplo a lo largo del cual la compañía fundada por Battista “Pinin” Farina no sólo se convirtió en un referente absoluto del diseño automotriz con firma, sino que además contribuyó de manera fundamental a redefinir el mundo del motor en el proceso. Aunque Battista “Pinin” Farina creó la Società Anonima Carrozzeria Pinin Farina el 22 de mayo de 1930, en Turín, la historia del fundador y por tanto de la compañía había comenzado mucho antes, cuando en 1904 y con 11 años Battista comenzó a trabajar en la “Stabilimenti Farina”, el taller de carrocería de su hermano.

A lo largo de su juventud fue puliendo su talento, supervisando personalmente la construcción de los aviones de entrenamiento “Aviatic” durante la I Guerra Mundial, y viajando a Estados Unidos en 1920, donde conoció a Henry Ford, quién reconociendo el talento del joven Pininfarina le ofreció un puesto en la Ford, oferta que fue declinada por Battista, quien prefirió volver a Italia y aplicar lo aprendido en su propio proyecto. Durante sus primeros años de existencia la Società Anonima Carrozzeria Pinin Farina se dedicó a fabricar carrocerías en pequeñas cantidades, ya que el automóvil era poco más que un capricho de ricos. Sus primeros clientes fueron Lancia, Alfa Romeo, Isotta-Fraschini y Fiat. El Lancia Dilambda fue el primer Pininfarina special oficial, y participó en el Concours d’Elegance at Villa d’Este de 1931.

Algunos de los modelos más destacados durante esta década fueron el Hispano Suiza Coupé y el Fiat 518 Ardita. Aunque la industria automotriz se encontraba en su infancia, Battista ya abrazaba el aerodinamismo como religión y mantra de diseño: era “la forma de la velocidad”, afirmaba. Esta filosofía se refleja a la perfección en el Alfa Romeo 6C Pescara Coupé aerodinámico (1935), el Lancia Astura Cabriolet tipo Bocca (1936), y sobre todo en el Lancia Aprilia Aerodinamica (1936), construido en conjunto con el Politecnico di Torino, y uno de los primeros automóviles en utilizar un túnel de viento en su desarrollo, logrando un coeficiente de arrastre de tan solo 0,40, un resultado impresionante. Sin embargo la progresión de la compañía fue frenada por la destrucción de la II Guerra Mundial, que alcanzó sus instalaciones y obligó a una costosa reconstrucción una vez acabado el conflicto.

La compañía volvió a la fabricación con el Lancia Aprilia Bilux, y poco después presentaba el que sería uno de sus modelos más exitosos, el Cisitalia 202, el primer coche en ser expuesto de manera permanente en el MoMA newyorkino, una muestra perfecta de que Pininfarina había logrado trascender la dimensión utilitaria del objeto industrial, instalando sus diseños en una órbita que tocaba tanto el mundo del arte como el del rendimiento.

Los ’50 fueron los años de relanzamiento, crecimiento, y consolidación internacional. Sin duda uno de los hechos fundamentales -quizá el que más- de esta década para Pininfarina fue el comienzo de su colaboración con Ferrari. En 1951 Enzo Ferrari y Pinin se reunieron en un restaurante en Tortona (una solución ideada por Sergio, hijo de Battista, ante la negativa de Enzo a desplazarse a Turín y la de su padre a hacerlo a Maranello). De la reunión surgió el legendario acuerdo que sigue dando frutos aún hoy. Además de la historia de amor con el cavallino rampante, los ’50 también vieron el nacimiento de algunos de los modelos más icónicos de la factoría turinesa, automóviles como el Nash Healey Spider, el Nash Healey, el Nash Ambassador, el Lancia Aurelia B24 S, o el Alfa Romeo Giulietta Spider, que gracias a su presencia en películas como Sabrina de Billy Wilder (el Healey Spider), o Il Sorpasso de Dino Risi (el Aurelia B24 S), convirtieron a Pininfarina en nombre internacionalmente asociado a la vanguardia, elegancia, y lujo automotriz, además de encumbrar a Battista a la curiosa posición de estrella en EEUU, algo inédito hasta ese momento para un diseñador de automóviles.

Este camino exitoso siguió durante las siguientes décadas, encontrando un bache sólo durante los ’70 con la crisis internacional del petróleo. Los años ’80 volvieron a traer crecimiento y pujanza, y fueron el momento elegido para diversificar el campo de operaciones de Pininfarina. Con este fin, en 1986, se fundó Pininfarina Extra Company, la división encargada de los proyectos de diseño industrial, arquitectura e interiores, y diseño de transportes. Desde su creación esta sección ha realizado más de 500 proyectos para compañías como Acer, Ares Line, Bovet, Bric’s, Chivas, Coca-Cola, Costa Coffee, Gorenje, Jacuzzi, Juventus, Lavazza, Leitner, Motorola, Petronas Samsung, Schaefer, Uffix, o Unilever, entre muchos otros.

Aunque en 2020 se cumplan 90 años desde su fundación, Pininfarina está lejos de envejecer.

Al contrario, los años no han hecho más que reafirmar su compromiso con la vanguardia y la innovación, y dos de sus proyectos más recientes ilustran esta actitud a la perfección: el primero es el H2, un concept car de aspecto futurista, impulsado por un motor basado en la tecnología de células de hidrógeno, capaz de ir de 0 a 100 km/h en 3.4 segundos, y de alcanzar una velocidad máxima de 300 km/h. El segundo es el rascacielos Cyrela, diseñado en conjunto con la constructora brasileña Cyrela, y cuyo innovador diseño de curvas y formas sinuosas le ha valido el premio iF Design. Dos muestras -entre muchas- que demuestran que Pininfarina sigue siendo un referente imprescindible del diseño, y que planea seguir siéndolo por mucho tiempo más.

The 50s were years of relaunching, growth and international consolidation.

Some of his most outstanding models during this decade were the Hispano Suiza Coupé and the Fiat 518 Ardita. Although the automobile industry was still in its early stages, Battista had already seized streamlining as a religion and a mantra for design: as he affirmed, it was “the shape of speed”. This philosophy was reflected to perfection in the aerodynamic Alfa Romeo 6C Pescara Coupé (1935), the Lancia Astura Cabriolet ‘Bocca’ (1936), and especially in the Lancia Aprilia Aerodinamica (1936), which was built together with the Politecnico di Torino, being one of the first automobiles to use the wind tunnel as part of its development, and achieving a drag coefficient of only 0.40.

However, the company’s progress slowed down due to the Second World War, as the company’s installations were used and this forced an expensive reconstruction once the conflict was over.

The company then continued manufacturing the Lancia Aprilia Bilux, and shortly after presented one of the company’s most successful models: the Cisitalia 202, which was the first car to be permanently exhibited in New York’s MoMA; a perfect example of how Pininfarina had managed to go beyond the utilitarian shape of the industrial object, and put their designs into an orbit that touched both worlds of art and performance. The 50s were years of relaunching, growth and international consolidation. Certainly one of the essential incidents, and perhaps the most essential during that decade for Pininfarina was the beginning of the company’s collaboration with Ferrari.

In 1951, Enzo Ferrari and Pinin met in a restaurant in Tortona, and the legendary contract which emerged from this meeting is still generating profits nowadays. Besides the love story with the rampant cavallino, the 50s also saw the birth of some of the most iconic models to leave the Turinese factory, including automobiles such as the Nash Healey Spider, the Nash Healey, the Nash Ambassador, the Lancia Aurelia B24 S, and the Alfa Romeo Giulietta Spider. This successful string of models continued over the following decades, and was only temporarily interrupted by the international oil crisis during the 70s. The 80s brought growth and strength again, and this is a time when Pininfarina decided to diversify the company’s field of operations.

With this objective, the Pininfarina Extra Company was founded in 1986, and this division is responsible for industrial design, architecture and interior design, as well as transport design. Since this division was founded, it has carried out more than 500 projects for companies such as Acer, Ares Line, Bovet, Bric’s, Chivas, Coca-Cola, Costa Coffee, Gorenje, Jacuzzi, Juventus, Lavazza, Leitner, Motorola, Petronas Samsung, Schaefer, Uffix, and Unilever, among many others.

Although Pininfarina celebrates 90 years in business during 2020, the company is far from growing old, as it keeps its commitment in force to the cutting edge and innovation in which Pininfarina still keeps being an essential reference of design, and plans to keep being so for much longer.

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