RENÉ LALIQUE, EL ARTISTA JOYERO

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El genio creativo de René Lalique fue tan extraordinario, su talento tan exuberante, que tuvo que vivir dos vidas -profesionales- para poder expresarlo en plenitud. La primera lo vio convertido en el artista joyero más alabado de su época, y la segunda en uno de los máximos exponentes del arte vidriero del planeta. Además, como si esto fuera poco, a su enorme capacidad artística sumó un instinto extraordinario para los negocios, siendo pionero en la fabricación en serie de objetos de lujo, satisfaciendo no sólo las demandas del mercado sino creando nuevos nichos en él. René Lalique fue uno de esos raros seres que supo interpretar a la perfección el zeitgest del tiempo en que le tocó vivir, y vaya época que le fue dado en suerte experimentar; guerras y cataclismos, cambios de paradigmas enormes, y progresos científicos y técnicos que invertían la realidad; todo eso lo vivió Lalique, absorbiéndolo, y ejerciendo con intensidad su protagonismo; René Lalique no sólo fue un hombre de su tiempo, fue una de las claves para forjar las facciones de ese tiempo. blanco 051_05_18Nacido en 1860 en el pequeño pueblo francés de Ay, en la región de Champaña, el pequeño Lalique pasó la mayor parte de su infancia en París, ciudad a la que sus padres se mudaron cuando tenía apenas dos años. Sin embargo la familia Lalique retornaba a Ay todos los veranos, gracias a lo cual el jóven René tuvo un constante contacto con la naturaleza, algo que marcaría su visión e inquietudes de por vida.

051_05_02Desde muy joven demostró mucha predisposición hacia las artes, y a los doce años se incorpora al Colegio Turgot, donde comenzó a estudiar dibujo y pintura. Sin embargo a los 16 años el mundo del incipiente genio da el primero de sus grandes vuelcos: su padre fallece, y se ve en la obligación de buscar un oficio. blanco 051_05_19

Siguiendo su instinto, se enrola como aprendiz bajo la tutela del maestro Louis Aucoc, uno de los joyeros de mayor renombre de la época. En su taller aprendió el oficio del diseño y elaboración joyera desde la base, encontrando el medio perfecto para expresar el mar de ideas que bullía en su interior. Lalique combinó este aprendizaje con los estudios que comenzó a cursar en la Escuela de Artes Decorativas de París.

051_05_23En 1878 viaja a Inglaterra, donde durante dos años, se convirtió en alumno del prestigioso centro Crystal Palace School, en Sydham (ahora parte del gran Londres). Tras su regreso a París en 1880 comienza a trabajar diseñando  joyas para M. Vuilleret, un familiar suyo. Además estudia escultura bajo la batuta del escultor Justin Lequien, en la Escuela Bernard Palissy. Es un período de eclosión creativa para el joven e impetuoso René, un momento de su vida en que la fuerza e inspiración se combinan con la destreza técnica, dotándole de la habilidad de materializar sus oníricas visiones. blanco 051_05_06

Desde 1881 trabaja de manera independiente, colaborando con distintas joyerías, entre las que se encontraban Cartier y Boucheron, y en 1886 se hace cargo del taller de Jules Destape, lo que por fin le permitió manufacturar sus propios diseños, que no tardaron en ser protagonistas de los escaparates de las mejores joyerías de París. La vida le sonreía, y para completar su dicha por entonces contrae matrimonio con Marie-Louis Lambert, naciendo en 1888 Georgette como fruto de esta unión. En 1890, el número 20 de la Rue Therese -situado en el distinguido distrito de la Ópera- es el lugar escogido por René para abrir su nueva joyería taller.

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El establecimiento no tarda en convertirse en una referencia fundamental para los amantes de los objetos preciosos, y la fama de Lalique como maestro joyero no hace más que consolidarse siendo ya su nombre, para mediados de 1890, sinónimo de excelencia y originalidad. Tanto es así que en 1897 ganó el primer premio del Salón de París, y además recibió la Cruz de Caballero de la Legión de Honor gracias al gran reconocimiento obtenido por las piezas que exhibió en la Feria Mundial de Bruselas.

051_05_10Por eso no extraña que en La Exposición Universal de París de 1900 las piezas de joyería de René Lalique fuesen una de las atracciones principales, siendo admiradas por cerca de 50 millones de visitantes. El nuevo siglo comenzaba con el genio nacido en Ay reconocido de manera casi unánime, por el público y sus colegas, como el más notorio exponente del arte joyero del momento.

051_05_21Y es que la propuesta de Lalique, formalmente encuadrada dentro del movimiento Art Noveau, revolucionó muchos tópicos de la alta joyería, incorporando en la elaboración de sus piezas un sentido escultórico que privilegiaba la forma y composición sobre los materiales, lo que le llevó a utilizar materiales atípicos hasta entonces en la creación joyera, como el vidrio, el esmalte, el cuerno,  el marfil o las piedras semipreciosas, utilizando las piedras preciosas populares de la época solo cuando entendía que eran necesarias para la armonía del conjunto, evitando su uso obligado como objeto de valor, logrando así que sus creaciones fuesen deseadas y perseguidas a nivel mundial por su belleza inherente, más que por su valor evidente basado en los materiales de fabricación. blanco 051_05_07En otras palabras, las joyas de Lalique valían por cómo estaban hechas, más que por con lo que estaban hechas. Forma sobre materia, inspiración sobre pragmatismo, valor por encima del coste. Desde sus inicios como joyero, los diseños de Lalique demostraron una enorme influencia del mundo natural, del Ay de su infancia; un universo estético al que sumó los motivos naturalistas japoneses, y una gran variedad de referentes del arte clásico, creando en el proceso una estética única que fue ampliamente imitada pero nunca igualada. blanco 051_05_12En 1905 René construyó su casa taller definitiva en el número 40 de Cours la Reine, y abrió una tienda en la Place Vendôme. Y es por esta época cuando comienza su segunda vida artística, dedicada al vidrio, material con el que volvería a coronarse como maestro de su tiempo, y que lo llevaría a abandonar completamente la elaboración de joyería. Esta segunda existencia merece otro artículo: una vida tan extraordinaria y dual como la de René Lalique lo justifica plenamente. Asumimos de buen grado el compromiso.

L’XQ Team – Feb 2014

 

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