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THE MAGNIFICENT HISTORY OF HEMMERLE

Por su larga y rica historia Hemmerle podría dedicarse a la joyería en su vertiente más clásica, y construir su futuro sobre su reputación. Pero la firma alemana ha optado por hacer justo lo contrario, eligiendo la innovación y la vanguardia, y llevando a cabo un ejercicio de reinvención espectacular para convertirse en uno de los referentes más modernos de la joyería actual. Y todo sin traicionar su exquisita ascendencia.

Due to their long and rich history, Hemmerle could dedicate themselves to the most classic aspect of jewellery, and build a future on their reputation, but the German firm has chosen to do just the opposite. The brand chose innovation, avant-garde, and to carry out a spectacular exercise of reinvention to become one of the most modern examples in contemporary jewellery, and all this without betraying their exquisite ancestry.

 

La historia de Hemmerle comienza en 1893 cuando, en Múnich, los hermanos Joseph y Anton Hemmerle adquieren la firma de un reputado orfebre, especializada en la creación de medallas y órdenes, entre cuyos clientes incluía a la familia real bávara. Los hermanos rebautizan la firma con su apellido, y no tardan en mostrar sus deseos de innovar experimentando con técnicas y materiales nuevos. Esta actitud impulsó el negocio, y en 1895 fueron nombrados “Proveedores de la Corte” por el príncipe regente Leopoldo de Baviera.

The history of Hemmerle began in Munich, 1893 when the brothers Joseph and Anton Hemmerle acquired the firm of a renowned metalsmith, specialised in the creation of medals and orders, and among whose clients included the Bavarian Royal Family. The brothers renamed the firm with their surname, and didn’t take long to show their desires to innovate and experiment with techniques and new materials. This attitude propelled the business, and in 1895, they were named “Purveyor to the Court” by Luitpold, Prince Regent of Bavaria.

 

En tan sólo dos años ya habían logrado una excelente reputación, gracias sobre todo a las “fantasías enjoyadas” que creaban para Luis III de Baviera, el gobierno bávaro, y las grandes familias de la nobleza alemana. Esta reputación se vería fortalecida tras su participación en la Exposición Universal de París en 1900, donde resultaron premiados gracias a su cruz de obispo, exquisitamente ejecutada en oro, esmalte, y piedras preciosas.

In just two years, they had managed to earn themselves an excellent reputation, mainly thanks to the “bejewelled fantasies” they created for Luis III of Bavaria, the Bavarian government, and the great families of the German nobility. This reputation was strengthened after their participation in the Paris Exposition Universelle in 1900, when they received an award thanks to their Bishop’s Cross – an exquisitely executed piece in gold, enamelwork and precious stones.

 

En 1904 abren su boutique en Maximilianstrasse, la principal y más elegante vía comercial de Múnich, un cuartel general desde el que siguen operando hoy, 113 años después. Durante esa época amplían su campo de producción, incluyendo plata, ornamentos militares, y joyería antigua. En 1921 Joseph Jr y Carl Hemmerle –hijos de Joseph y Anton respectivamente- se unen a la empresa, marcando la incorporación de la segunda generación Hemmerle, y n 1937 Carl se hace cargo de la empresa en solitario. Bajo su dirección la tienda es reformada, modernizando su imagen. En 1970 se incorpora la tercera generación de Hemmerle, representada por Stefan y Franz Hemmerle. Stefan, nieto de Jospeh, ya era un orfebre experimentado que había trabajado con joyeros en Francia, Italia, y Dinamarca, experiencia que le había expuesto a una multitud de tendencias e ideas nuevas, y le había servido para forjar un estilo propio muy distintivo, y un enfoque nuevo y diferente respecto a lo que significaba el lujo y la joyería.

In 1904, they opened a boutique on Maximilianstrasse – the main and most elegant commercial street in Munich, which served as their headquarters from where they continue to operate 113 years later. During that period, the firm widened its field of production, including silver, military ornaments and antique jewellery. In 1921, Joseph and Anton’s sons, Joseph Jr and Carl Hemmerle respectively, joined the company marking the incorporation of the second Hemmerle generation, and in 1937, Carl took sole control of the business. The boutique was refurbished under his direction to bring their image up-to-date, and in 1970, the third Hemmerle generation joined the company, represented by Stefan and Franz Hemmerle. Joseph’s grandson Stefan, was already an experienced metalsmith who had worked with jewellers in France, Italy and Denmark, and this experience exposed him to a multitude of trends and new ideas that served him to forge his own very distinctive style, and a new and different approach with respect to what luxury and jewellery used to mean.

 

Bajo su dirección Hemmerle comenzó un cambio de dirección que encontraría su inflexión definitiva en 1995, cuando junto su esposa Sylveli se ponen al mando en solitario. Deciden que es el momento de buscar una estética nueva, abrazando la innovación y la búsqueda de una intención artística que trascienda el objeto comercial, e instale la joya en la dimensión del arte contemporáneo. Esta declaración de intenciones encuentra su cauce en la comisión de una clienta; una coleccionista de arte que odiaba las joyas ostentosas, razón por la que llevaba joyería del principio del S XIX berlinés: piezas neoclásicas de hierro fundido y aire arquitectónico, que eran llevadas por los patriotas alemanes como una manera de demostrar que el oro había sido donado para financiar la Guerra de la liberación de 1813-15. Era una estética austera pero fascinante, llena de referencias culturales, visuales, y técnicas; perfecta para apuntalar la incipiente nueva filosofía de Hemmerle.

La respuesta a las peculiaridades de la clienta fue un anillo de hierro texturizado sobre el que montaron un importante diamante. Esta ruptura de paradigmas respecto a cómo trabajaba Hemmerle fue el comienzo de una aventura conceptual que dura hasta el día de hoy; una andadura que se ha caracterizado por una actitud iconoclasta pero sumamente respetuosa con la esencia del saber hacer joyero, que se expresa en la utilización de materiales normalmente ajenos a la alta joyería, como el hierro fundido, la madera, o el aluminio, yuxtaponiéndolos con materiales nobles como piedras preciosas; y la utilización de técnicas innovadoras o el rescate de saber hacer artesanal olvidado, como en el caso de una técnica de engaste austríaca casi desaparecida que se ha convertido en una de las señas de identidad de la casa.

 

Under his control, Hemmerle began a change of direction that found its definitive expression in 1995, when he took sole control of the company together with his wife Sylveli. They decided it was time to look for a new aesthetic, and embraced innovation and searched for an artistic intention that developed the commercial object, and transformed the jewel into a true contemporary work of art. This declaration of intentions was channelled into the commission of one client – an art collector who detested flashy gems hence she wore examples of early 19th century Berlin iron jewellery: neo-classical, architectural cast iron ornaments worn by patriotic Germans in place of gold, which they donated to the War effort during the War of Liberation, 1813-15. It was an austere but fascinating aesthetic, full of cultural, visual and technical references, and perfect for strengthening Hemmerle’s emerging new philosophy.

The response to the client’s special characteristics was a ring made of textured iron onto which they set an important diamond. This rupture of paradigms with respect to how Hemmerle used to work was the beginning of a conceptual adventure which has lasted up to today; a path which is characterised by a non-conforming attitude, but extremely respectful to the essence of jewellery savoir-faire expressed in the use of materials which are normally unaffiliated to haute jewellery, such as cast iron, wood, or aluminium. These materials are juxtaposed with noble materials like precious stones, and the use of innovative techniques, or the return of traditional and forgotten savoir-faire, as in the case of an Austrian setting technique which had almost disappeared, and turned into one of the brand’s hallmarks.

Actualmente Hemmerle sigue operando desde su tienda de Maximilianstrasse (renovada nuevamente en 1998 por el reputado diseñador y arquitecto holandés Tom Postma), y desde 1999 cuenta con su propio taller ubicado en una casa en el corazón de Múnich, donde trabajan 15 orfebres que permiten que toda la joyería de la firma sea fabricada completamente ‘en casa’, sin tener que subcontratar o externalizar nada. Esta manera de trabajar significa que todas sus piezas son completamente creadas a mano y personalizadas, y no es inusual que una sola joya condense más de 500 horas de trabajo. Además la autonomía de tener un equipo tan amplio de maestros artesanos a disposición de las tareas creativas de la firma ha permitido que Hemmerle realice investigaciones formales como su proyecto [AL], que explora las posibilidades del aluminio en la joyería, y que ha dado como resultado una de las colecciones más espectaculares de los años recientes. Una perfecta muestra de qué es lo que hace a esta firma alemana verdaderamente brillante y única.

Nowadays, Hemmerle continues to operate from their boutique on Maximilianstrasse (newly refurbished in 1998 by the famous Dutch designer and architect, Tom Postma), and since 1999, Hemmerle have their own workshop located in a house in the heart of Munich where 15 metalsmiths work, and lets all the firm’s jewellery to be made entirely in-house without having to subcontract or outsource anything. This way of working means that all their pieces are entirely handmade and personalised, and it is not unusual that a singe piece consists of more than 500 hours of work. Besides the autonomy of having such an extensive team of traditional masters at the disposition of the firm’s creative tasks, this has allowed Hemmerle to carry out formal investigations such as their [AL] project which explores the possibilities of aluminium in jewellery, and as a result, this has produced one of the most spectacular collections in recent years. A perfect example of what makes this German firm truly outstanding and one-of-a-kind.

 

 

 

 

 

 

 

 

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