Hay que reconocer que tienen una manera espectacular de llamar la atención, porque ¿quién se puede resistir a estas frases “Sueños de azul turquesa, golpeando suavemente playas de arena, recortadas en la jungla esmeralda, se hacen realidad en el Ocean Club, el Four Seasons Resort de Bahamas.”


We have to admit that they have a spectacular way of attracting attention because who could resist these phrases? “Dreams of turquoise waters lapping white sand beaches, trimmed in emerald jungle, blend into reality at The Ocean Club, A Four Seasons Resort, Bahamas.”

Y luego resulta que es absolutamente cierto. Desde su apertura, en 1962, el resort ha sido un lugar escogido por las celebridades y viajeros distinguidos de todo el mundo. George Huntington Hartford II, heredero de la A.&P. Tea Company, compró la propiedad llamada “Sangri La” en 1960. Como su idea era crear un paraíso para la élite de Hollywood y de los negocios, importó de Europa fuentes y estatuas que repartió por la propiedad.


And it turns out that this is totally true. Since the resort opened in 1962, this place has been a destination for celebrities and distinguished travellers from all over the world. The heir of the A.&P. Tea Company, George Huntington Hartford II bought the property called “Shangri-La” in 1960. As his idea was to create a paradise for the Hollywood elite and business, he imported fountains and statues from Europe that he spread over the property.

Lo primero que llama la atención es que ocupan 14 hectáreas, entre las que se encuentran unos jardines inspirados en los de Versalles. En pleno Caribe. Y algo más curioso aún Entre sus parterres y macizos de flores encontramos un claustro del siglo X, que compró en 1924 William Randolph Hearst a unos marchantes parisinos con la intención de colocarlo en su castillo del Norte de California. Cuando llegaron por barco a Brooklyn, las columnas se mezclaron en el muelle con las del monasterio cisterciense de Santa María la Real.


The first thing that stands out is that it takes up 14 hectares, among which include some gardens inspired by those in Versailles situated in the middle of the Caribbean; and something even more curious: among the flower beds and clusters of flowers, we find 10th century cloisters that William Randolph Hearst bought from Parisian merchants in 1924 with the intention of placing them in his castle in the north of California. When they were shipped to Brooklyn, the columns got mixed up in the dock with those of the cisterciense monastery of Santa María la Real.

Como el magnate empezó a perder su fortuna, el claustro estuvo empaquetado durante 25 años, hasta que en los años 60 unos empresarios decidieron reconstruir la iglesia española, pero no el resto que fue adquirido inmediatamente por Hatford. En el centro hay una estatua de mármol blanco llamada “Silencio”. Lo que da una idea de la tranquilidad. 


As the tycoon started to lose his fortune, the cloisters were preserved for 25 years until some entrepreneurs decided to rebuild the Spanish church during the 1960s, but not the rest that Hatford immediately acquired. In the middle, there is white marble statue called “Silence”, which gives an idea of the serenity.

La playa de Paradise Island tiene 8 kilómetros de largo, suficiente no solo para pasear sino para -casi- perderse. A lo largo del tiempo las siguientes generaciones han seguido disfrutando de todo lo que ofrece este Four Seasons, villas inspiradas en las balinesas con spa, y un campo de golf.


The Paradise Island beach stretches over 8 kilometres, which is not only long enough for a stroll, as it could also practically make you lose your bearings. Over the years, the following generations have been continuing to enjoy everything that this Four Seasons has to offer, including Balinese-style villas with a spa, and a golf course.

Hay un par de esas villas que están junto a la playa y tienen piscina propia. Es decir, después de un rato en el océano puedes darte un chapuzón en agua dulce y luego descansar con la brisa en la terraza privada. En el complejo también se encuentra el restaurante DUNE, considerado el más prestigioso de Nassau. Lo lleva el chef galardonado con estrellas Michelin Jean-Georges Vongerichten.


There are a couple of those villas next to the beach and have their own pool. So, after a while in the sea, you can take a dip in fresh water and then relax in the breeze on the private terrace. The DUNE restaurant is also part of the complex and is considered as the most prestigious in Nassau. Michelin star chef Jean-Georges Vongerichten runs the establishment, and his fine food combines traditional Bahamian cuisine with international dishes.

Su cocina combina la cocina tradicional de Bahamas con platos internacionales. “La idea es encontrar el recuerdo de las familias cuando se reunían para comer, y siempre había alegría y risas; nunca falta el cordero, ni el pescado hervido. Y por la tarde-noche el Martini Bar a lo 007. Es el lugar de localización del remake de Casino Royale con Daniel Craig. “La frase ‘agitado, no mezclado’ es mucho más que una frase de culto que ha pasado a la historia para los fans de Bond. Es una forma de agitar que aligera la potente mezcla para el bebedor aficionado de Martini”.


“The idea is to make families reminisce when they meet for lunch, and there is always joy and laughter; lamb and boiled fish are always part of the menu.” And then in the evening you have the 007-style Martini Bar. This was the setting for the Casino Royale remake with Daniel Craig. “The phrase “shaken, not stirred” is much more than a cult phrase that went down in history for Bond fans. It is a way of shaking that lightens the strong mix for Martini lovers”.

Cuando se le pregunta al bartender Cash sobre la receta de esta bebida, exclusiva de l’Ocean Club, incide en el hecho de que agitar atenúa el impacto del primer trago “Cuando se agita enérgicamente la mezcla se obtienen cristales de hielo en la superficie. Es el secreto para diluir ligeramente un cocktail compuesto por 3 medidas de diferentes alcoholes. Agitarlo suaviza el sabor”, comenta Cash.  Por si tienen curiosidad la fórmula 2 medidas de Gordon’s Gin, 1 medida de Vodka Stoli, 1 medida de Lillet Blanc, añadir los ingredientes en una coctelera con hielo y agitar. Servirlo en un vaso de champagne y acompañar de una rodaja de limón. El mejor recuerdo del Ocean Club, el Resort de Bahamas de Four Seasons.


When the bartender Cash is asked about the ingredients of this drink – an exclusive Ocean Club beverage – he stressed that shaking softens the impact of the first sip: “when the mixture is shaken strongly, little pieces of ice are found on the surface. It is the secret for lightly diluting a cocktail made with 3 measures of different spirits. Shaking gives it a lighter flavour,” explained Cash. In case you were wondering what it’s in it, these are the ingredients: 2 measures of Gordon’s Gin, 1 measure of Vodka Stoli, 1 measure of Lillet Blanc, add the ingredients in a cocktail shaker with ice, and shake. Serve in a champagne glass with a slice of lemon, and you have the best souvenir from the Ocean Club Four Seasons Resort in the Bahamas.

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